Mosquete

El mosquete nace como pieza ligera de artillería para defensa de plazas fuertes a principios del XVI. De hecho en fecha tan temprana como en 1501 se hace referencia entre las piezas entregadas a fortalezas del reino de Granada, un mosquete de una arroba y cuatro libras de peso [13,34kgs].
Estas piezas no obstante, no eran armas portátiles para el uso de la infantería en campo, sino mosquetes de posta, o de muro, que aunque manejados por una sola persona, necesitaban de un punto de apoyo - normalmente el propio muro de la fortaleza, de ahí su apellido, o un caballete - para poder ser disparadas, en tanto su enorme peso hacía inviable que un hombre las manejara para hacer puntería con ellas.

No fue hasta la década de 1560, cuando el mosquete - aligerado y apoyado en una horquilla de madera - hace su salida de las fortalezas como arma portátil del infante, siendo su primer uso de esta guisa en tierras de Berbería.

Mosquetero en un detalle del Socorro de la plaza de Constanza, obra de Vicente Carducho de 1634. Se puede apreciar perfectamente la parte metálica de la horquilla, el arma y el tahalí con las cargas de pólvora. Este mosquetero llevaba un morrión emplumado. 

El mosquete fue esencialmente un arma idéntica a su hermano pequeño el arcabuz, radicando su diferencia en sus dimensiones [calibre, longitud, peso] prestaciones [alcance, potencia y cadencia] y en su manejo, ya que por su peso [entorno a 7.5-8.5kgs] requería del uso de una horquilla para su apoyo.

El calibre de un mosquete solía ser de onza y media de bala o dos onzas, aunque había piezas portátiles de hasta dos onzas y media.

1 onza = 1/16 libra castellana = 28.75 gramos.
1 bala de plomo de 2 y ½ onza de peso tendría 22.55 mm de diámetro.
1 bala de plomo de 2 onza de peso tendría 21 mm de diámetro.
1 bala de plomo de 1 y 1/2 onza de peso tendría 19 mm de diámetro.



Ilustración detallando las secciones de cuatro piezas, dos mosquetes, de onza y media y dos onzas de calibre, y dos arcabuces, de una onza y tres cuartos de onza, según obra de Cristóbal Lechuga [Discurso del capitan Cristoual Lechuga, en que trata de la artilleria, y de todo lo necessario a ella, 1611, p.71]. La sección circular menor corresponde al diámetro de la bala, la sección circular mayor corresponde al diámetro interno del cañón del arma. La sección "ochavada" menor corresponde al perímetro exterior del cañón en su boca, y la sección ochavada mayor corresponde al perímetro del cañón en su culata. 


La longitud del cañón solía ser de entre 5 y 6 palmos [o cuartos] de vara castellana [100-120 cm] y su peso [sólo del cañón] de entre 15 y 20 libras [5-6.5kgs].

La caja [fuste y mocho] se hacía de madera de cerezo, y las llaves fueron de mecha en la mayor parte del periodo que tratamos, hasta que en el último cuarto del siglo XVII comenzaron a sustituirse por las llaves de pedernal.

La holgura o diferencia de diámetros entre la bala y el cañón - para que esta entrara sobradamente a pesar de las irregularidades producidas en la producción de unas y otros, así como por la suciedad producida durante su uso - que nos señala Lechuga, es de entre 18 y 24 partes de diámetro de la bala.


Pelotas

Un mosquetero debía llevar unas 25 pelotas o balas de plomo consigo - la mitad que un arcabucero - número que constituía el que resultaría necesario para una batalla. No obstante esto, tal vez algunos soldados llevasen menos - excusando así la carga - o consumiesen más - dependiendo de las ocasiones - con lo que deberían recibir suministro de pelotas hechas, que se transportaban en cajas en los carros de la artillería. Por este motivo, era muy necesario que los calibres fueran lo más comunes posibles, para evitar el inconveniente de no tener la munición adecuada con que servir las armas. En todo caso, nos remitimos a lo ya indicado para el arcabuz, junto con el arma se suministraba una turquesa o molde para la fabricación de las balas, y al soldado se le entregaba el plomo en pasta para que el mismo labrase sus pelotas.

En cuanto a lo que se refiere a la descripción de llaves, pólvora, frascos, frasquillos, balas, mechas y demás equipamientos del mosquete, para no extendernos, nos remitimos al hilo arcabuz y nos centraremos de aquí en adelante a destacar únicamente aquellos aspectos diferenciales de la pieza menor.


Alcance

Martin de Eguiluz narraba de los mosquetes en 1592:
Alcanzan mucho, y matan a cuatrocientos pasos a un caballo.

Miguel Pérez de Ejea daba el dato que sigue en el año de 1632:
[800 pies es la distancia] donde empiezan a hacer efecto las bocas de fuego, entrando dentro [de] la jurisdicción y puntería de los mosquetes. [800 pies = 222 metros]

Sebastián de Medrano recogía el siguiente dato en 1700:
La primera máxima es que línea de la defensa no sea mayor que el alcance del mosquete de punto en blanco, que es mil pies geométricos.

José de Solís Valderrabano en 1705 coincidía en otorgar 1000 pies o 200 pasos de alcance al tiro del mosquete, aunque no aseguraba que fuera de punto en blanco. Recomendaba, en todo caso, una línea máxima de defensa de 900 pies, 250 metros:

La linea de defensa dize, que fe puede estender a 200 passos, o a 1000 pies, movido de la razon ,que vn mofquete alcança este tiro, aunque no sea de punto en blanco

O sea, algo más de 220 metros para un mosquete del primer tercio del XVII, y en torno a 250-270 metros de alcance de punto en blanco para un mosquete de finales de dicho siglo.

1 pie [geométrico] = 1/3 de vara castellana = 27,86 cm


Horquilla

La horquilla solía ser de 7 palmos [unos 146 cm] y su asta debía ser de madera de espino, u otra madera fuerte, antes que madera dulce, porque a pesar de que fuera más pesado, había de sufrir bastante peso y trabajo.
La U de la horquilla era de metal, y asimismo, la horquilla contaba con una contera de metal en su pie, para que no se desgastara la madera en su contacto con el terreno.


En la imagen - una de las muchas imitaciones o copias que de los grabados de De Gheyn se llegaron a realizar en Europa, aunque no en España - se puede apreciar la horquilla en la cual se apoyaba el mosquete.

En hilos posteriores nos centraremos en su manejo, y en su fábrica, considerando este último punto importante para explicar la mayor o menor efectividad de las armas de fuego portátiles en esta época.


Coches arcabuzeros

Deve V. Mgd. mandar que hayan en la muniçion por lo menos 400 mosquetes de respeto, y estos querría que se acomodasen sobre ciertos carros, como yo lo advertiré a su tiempo, como lo usan los Ingleses, y no han de tirar menos que tres onças de pelota 400.
Giambattista Castaldo al Emperador, en 1546

Estos mosquetes de respeto - para ser usados cuando conviniera - parecen, por el calibre de tres onzas, piezas para la defensa y asedio de plazas fuertes, y no piezas para ser usadas por infantes. Además tenemos la referencia del montaje en carros "como lo usan los ingleses" y por tanto, para ser disparados desde ellos:

Aquí podemos ver los mosquetes acomodados en carros - carrette con moschetti di sopra - precisamente, como los usan los ingleses, en unos carros que transportaban picas. En el "Tratatto dell'Ordinanze, o vero Battaglie, del capitan Giovacchino da Coniano" se narra, como ejemplo, la campaña en Francia de Henry Howard, Earl of Surrey - Enrico, il conte di Sore - en 1545, pues había numerosas tropas italianas que a ella asistieron. Estos carros artillados se empleaban en la defensa y las picas, advertía Coniano, debían llevarse siempre para cuando por culpa de la lluvia no podían usarse los arcabuces. 
En la imagen vemos que cada carro monta dos mosquetes. El 27 de septiembre de 1551, Bernardo de Aldana, escribiendo desde Temesvár a Fernando I - correspondencia editada por Zoltán Korpán -  decía: Ansi también les dixe que juntamente fuesen mill cavallos sobre la Tiscia y cien españoles en coches arcabuzeros con dos mosquetes en cada coche.


Véase también

El primer uso de mosquetes en campo regulado [1567]
Mosquetero
Publicar un comentario