Pica seca

La pica seca [pica simple o pica sencilla] era un tipo de soldado de los Tercios, que luchaba con pica, pero que iba desarmado, o sea, sin armas defensivas que cubriesen su torso, no obstante que llevase un morrión [o celada, para dar asaltos en batería según Londoño].

La pica seca en el escuadrón servía en las hileras centrales, lejos del enemigo, y se esperaba que no tuviera que combatir, pero se consideraba un tipo de soldado necesario, aunque de inferior calidad al resto: "la gente más bisoña y de menos edad y experiencia".

La ventaja de la pica seca era su movilidad frente al coselete, que difícilmente podría subir una batería al asalto, o dar persecución al enemigo roto, o correr para tomar un paso frente al enemigo o para hacer "corredurías" por la campaña para traer bastimentos, o sea, para forrajear.

Eguiluz indicaba que las picas secas eran muy necesarias en Berbería, pues el coselete sufría mucho por el calor, y apenas se le podía enviar a hacer ninguna facción que requiriese movimiento ágil, pues podía quedar asfixiado bajo el peso de su armadura, que iría recalentándose bajo el sol.

La pica seca cobraba la paga sencilla de soldado [3 escudos] y no recibía ventaja por su oficio, a diferencia del resto de compañeros, fueran coseletes, arcabuceros o mosqueteros.

En 1632, las Ordenanzas militares aprobadas, dictaminan la desaparición oficial de la pica seca, pues establecen un pie de compañía compuesto por coseletes, arcabuceros y mosqueteros.

Para periodos anteriores, es difícil establecer una regla precisa:
Así, en 1538, el marqués del Vasto señalaba que en cada compañía de 221 infantes, la tercera parte serviría con arcabuz, habría 65 coseletes, y el resto [82] por deducción serían picas secas, aunque también señalaba que de ir armándose convenientemente los hombres de coselete, se les daría un ducado de ventaja, pues la norma limitadora de cierto número de plazas de coseletes, era dirigida para excusar el gasto de aquellos que sentaban plaza sin servir con todas las armas cumplidas, y no tanto por considerar un número idóneo de soldados de una y otra tipología.

En cambio, por la Ordenanza de 1560, en un tercio teórico de 3.000 hombres, 460 serían picas secas, mientras que en 1567, en un tercio previsto de 2.500 hombres, daba un número de 650, al tiempo que en una planificación para la Armada de 1588, por cada compañía de picas de 200 hombres, da un número [nuevamente deducido] de 83 picas secas.

Por contra, en una lista de las compañías de un Tercio presente en Flandes en 1572, no aparece absolutamente ningún infante que no sea coselete, arcabucero o mosquetero.
Por lo tanto, determinar el peso exacto que las picas secas tuvieron en esta milicia es difícil, pero parece evidente que fuera mucho menor que el expresado en teoría en todo caso, pues notorias son las referencias a la escasez general de picas [incluyendo coseletes] en estos ejércitos.

En la tabla siguiente podemos ver cierto dinamismo en lo que se refiere al uso de armamento y a las especialidades de los soldados. El ejemplo del Tercio de Cerdeña es muy claro: en la muestra de junio de 1567 había 316 coseletes y 658 picas secas [un total de 974 picas sobre 1639 soldados] , mientras que en la muestra de julio, las proporciones habían variado, y eran 553 coseletes y 228 picas secas [781 picas sobre 1622 soldados]. Resultaría fácil que una pica seca tomara como armas defensivas un coselete completo, siempre y cuando se le proporcionara, y el soldado sentara nuevamente plaza como coselete.


En el punto 19 de la "Riformatione et stabilimento della fanteria spagnuola del tercio di Sicilia" de 1571 [1] se establecía
En aquellas compañías que no son todas de arcabuceros, se deja a la voluntad y elección del capitán aquellos soldados que deberán servir con arcabuces y morriones, y cuales de ellos tomarán coseletes, y cuales aún servirán con picas solas, y esos capitanes deberán tener cuidado particular de mudar las armas a los soldados, de manera que aquellos que un año habrán usado la pica, el siguiente usarán el arcabuz, continuando en adiestrarles de modo tal que todos sean capaces de servir con todas las suertes de armas, y procurarán que todos los arcabuces sean de una misma bala.

Lo que prueba la necesidad que se tenía de que la milicia española estuviera compuesta por soldados versátiles.

Notas
[1] Transcrito en el original italiano como apéndice en las páginas 597 a 604 de La Antemuralla de la Monarquía. Los Tercios españoles en el Reino de Sicilia en el siglo XVI, Carlos Belloso Martín.

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