El arcabucero: el gallardo soldado


El arcabucero fue durante la mayor parte de la existencia de los Tercios la principal pieza ofensiva del sistema táctico. Ya fuera en batalla, en las mangas del escuadrón o en sus guarniciones, o en una manga volante separados del escuadrón escaramuzando, en los asedios y en las encamisadas, era el soldado gallardo por excelencia: aquel que por su ligereza y capacidad de ofender a distancia, podía acudir a todas las facciones.

La génesis del arcabucero

En la década de 1520, el escopetero de la infantería de ordenanza de los reyes católicos deja paso al soldado arcabucero, conviviendo conjuntamente durante algunos años ambas tipologías de soldados.

En la batalla de Pavía, si no nació el arcabucero español, al menos sí ganó fama y merecido nombre:
era esta batalla la mas peligrosa, y mortal de todas, y muy contraria a los caballos franceses, porque de los apercebidos españoles, y derramados en torno era tirada a todas partes con golpes mortales una infinidad de pelotas de plomo, las quales no salian ya de escopetas, como poco antes se usaba, sino de piezas mas gruesas, que llaman arcabuzes: pasaban de una banda a otra, no solamente los hombres de armas, mas aun muchas veces dos soldados y dos cauallos juntos, tanto que la campaña cubierta de un miserable estrago de nobles caualleros y de cauallos franceses, que morían en un mismo tiempo 
Historia del marqués de Pescara, de Pablo Jovio, traducida por Pedro Vallés.

En 1525, en el mes de diciembre se hacía una muestra de las tropas españolas en Italia, que habían jugado un papel fundamental durante la batalla de Pavía para derrotar a las tropas francesas.

De esta muestra resultaba que de los 7503 infantes que había repartidos en 36 compañías, 2605 eran ya bocas de fuego [34,7%] siendo tan sólo 1090 de ellos arcabuceros, frente a 1515 escopeteros.

Compañías de arcabuceros

En la Ordenanza de Génova de 1536, que algunos estudiosos señalan como la que da a luz al sistema de los Tercios, se señala que algunas compañías de infantería habían de ser íntegramente de arcabuceros, habitualmente, dos de las doce compañías, que en teoría, formarían un tercio.  Esta norma se mantiene - cuanto menos sobre el papel - hasta la promulgada en el reinado de su bisnieto Felipe IV, en 1632, que impone un mismo pie para todas las compañías.

Su papel en los Tercios

El arcabucero fue durante el siglo XVI, la principal baza ofensiva con que contaba la infantería española, y el mosquetero - aparecido en la década de 1560 - aunque fue naturalmente ganando importancia dado su potencial de fuego, no le dejó apartado de la historia, sino que - cuanto menos en el papel - convivió con él hasta prácticamente la extinción del sistema con las reformas de 1704.

El arcabucero aunaba en su ser movilidad y potencial ofensivo. En el campo de batalla debía siempre contar con el resguardo del cuadro de piqueros, pero cuando se ofrecían acciones más dinámicas - encamisadas y golpes de mano, ya fuera en asaltos a plazas fuertes o salidas - podía prescindir de las picas, y jugar su papel, con tan sólo su arcabuz y su espada.

La importancia del escuadrón de picas queda reflejado por un episodio sucedido durante la jornada de los Gelves en 1560, en que un grupo de arcabuceros se adelantó luchando contra los moros, y habiendo descargado sus arcabuces al unísono, tuvieron que recogerse en el cuadro de las picas, que igualmente, se avanzó para evitar que sus compañeros en retirada fueran degollados por los moros:

Viendo los enemigos tan pocos, y que de mal pláticos habían disparado los arcabuces todos juntos, dieron sobre ellos y hiciéronlos tornar con más priesa de la que habían traído. Fueron causa éstos, con su mal orden, que los dos Capitanes que hasta allí se habían mantenido bien, desamparasen los puestos y se retirasen, y hirieron en el alcance á Gregorio Ruiz de una lanzada, de que murió dende á pocos días. Perdióse gente en esta retirada, y perdiéranse todos si el escuadrón no marchara á socorrerlos.
Las retiradas vergonzosas que hicieron este día los arcabuceros italianos y los nuestros, fueron por ir más adelante de lo que debían, sin llevar picas que los amparasen.

El valor de los arcabuceros era tal, que el capitán de las compañías de arcabuceros estaba un peldaño por encima de su homólogo de las picas, no ya en la consideración y estima de los compañeros de armas, sino por los propios mandos, que otorgaban el mando de las misiones más complicadas a los capitanes de arcabuceros y a sus compañías.

En la nación española - a diferencia de la alemana - se dio muy pronto una preferencia por el uso del arcabuz, preferencia que hubo de ser moderada y corregida, pues, como apuntaba en el ejemplo anterior, las picas seguían siendo muy necesarias en el campo de batalla.


En el punto 19 de la "Riformatione et stabilimento della fanteria spagnuola del tercio di Sicilia" de 1571 [1] se establecía
En aquellas compañías que no son todas de arcabuceros, se deja a la voluntad y elección del capitán aquellos soldados que deberán servir con arcabuces y morriones, y cuales de ellos tomarán coseletes, y cuales aún servirán con picas solas, y esos capitanes deberán tener cuidado particular de mudar las armas a los soldados, de manera que aquellos que un año habrán usado la pica, el siguiente usarán el arcabuz, continuando en adiestrarles de modo tal que todos sean capaces de servir con todas las suertes de armas, y procurarán que todos los arcabuces sean de una misma bala.

Lo que prueba la necesidad que se tenía de que la milicia española estuviera compuesta por soldados versátiles.

Notas

[1] Transcrito en el original italiano como apéndice en las páginas 597 a 604 de La Antemuralla de la Monarquía. Los Tercios españoles en el Reino de Sicilia en el siglo XVI, Carlos Belloso Martín. Aquí lo presento traducido al español.


pendiente de ampliación a 8sep2015
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