Coselete [media armadura]

El coselete era el arma defensiva del soldado al que daba nombre, el cual iba armado con pica.

El coselete podía ser liso [blanco [1] o negro] o grabado [adornado] hasta producirse algunos de enorme calidad, con filigranas doradas, pero como escribiera Tirso de Molina:
El que sin dicha se emplea,
ni el coselete grabado,
ni el puesto más retirado,
ni la militar trinchea
darán defensa segura,
si una bala se abalanza que a
todas partes alcanza.

Asalto nocturno de Ardrés. Detalle. 
En el caso del hierro sin tratamiento, era necesario bruñirlo [o pulirlo] para evitar la aparición del óxido.

La estética era importante - aunque interpreto que no fundamental - hasta el punto que un teórico del arte de escuadronar, se ocupaba dando un ejemplo de cálculo para formar un escuadrón cuadro de gente, ofreciendo todas sus caras unas hileras de coseletes grabados - disponiendo de número suficiente de ellos - quedando los coseletes blancos para las posiciones interiores, y ofreciendo al enemigo la "mejor cara":





Composición

El coselete completo [o cumplido] estaba compuesto de las siguientes piezas:

Morrión o capacete [protección de la cabeza]
Peto [protección del torso]
Espaldar [protección de la espalda]
Gola o gorguera [protección de la parte baja del cuello, adonde no arribaba el peto]
Guardabrazo [u "hombrera", pieza que protegía el hombro, parte del pectoral y homóplato y parte del brazo - pero sin llegar al antebrazo]
Brazal o brazalete [protección del brazo y antebrazo; incluía un codal para articular las dos partes largas de que se componía]
Escarcelas o faldar [piezas en forma de lamas sujetas por una correa pendientes del peto, para protección de la zona comprendida entre la cintura y el muslo]
Manopla o guantelete [protección de las manos; no he visto ninguna representación donde apareciera un soldado con esta pieza]

Coselete con todas las piezas cumplidas, según
grabado realizado en Colonia el año de 1577.



Evolución: pérdida de piezas

Las piezas que se fueron perdiendo, según entendieron eran las partes del cuerpo merecían menos protección, fueron las siguientes: manoplas, brazales y guardabrazos


Para posteriormente perder la gorguera y las escarcelas, quedando reducido a una composición sencilla de peto, espaldar y morrión, que sería el equipamiento más habitual de un coselete para la primera mitad del XVII.

En 1699, Sebastián Fernández de Medrano escribía lo que sigue:
"[...] el casco, o morrión no lo podra sufrir ahora un hombre en la cabeza, ni menos el peto o el espaldar, y no obstante se armaron todos así por lo pasado [...]"
Efectivamente, eran tiempos pasados.

Las armas defensivas dejaron de llevarse, hasta el punto de desaparecer para la infantería con el declinar del siglo XVII, que tuvo también consigo la desaparición del soldado que la portaba, pues los ejércitos del nuevo siglo entrante desterraron la pica de sus arsenales.

Protección y peso

A medida que la potencia de las armas de fuego aumentaba, la protección ofrecida por las láminas de acero de que se componían las armaduras, descendía, pero frente a armas blancas - como la pica - la protección de un sencillo peto era suficiente para rechazar la afilada moharra.
Frente a armas de fuego potentes como el mosquete - la pistola no entra en esta categoría - la protección que ofrecían las armaduras no era demasiada, dependiendo, claro está, de la distancia a la cual se disparase. No obstante esto, se hicieron armaduras "a prueba" [generalmente sólo el peto y el morrión o celada]. Estos "petos fuertes" podían ser a prueba de arcabuz o de mosquete, y se suministraban por parte de los armeros con la "prueba", la señal del impacto de una bala disparada contra el peto, la cual lo había abollado, pero no traspasado.
Estas armas fuertes, pesaban tanto que dificultaban los movimientos, y generalmente, se reservaban para las observaciones que los ingenieros y otros jefes militares debían realizar durante las obras de asedio a una plaza, operación que les imponía aproximarse a las murallas defendidas por mosqueteros, con potentes mosquetes de posta y naranjeros. Un coselete "a prueba" de mosquete conservado en la Real Armería, tenía un peso de 69 libras [31kgs], sin contar con un morrión de 20 libras de peso [9.2kgs]. Con este equipamiento, difícilmente podría alguien moverse sin quedar rendido, y mucho menos verse ejecutando movimientos ágiles.


Asalto nocturno de Ardrés - detalle escena central. Podemos ver el coselete grabado y dorado del oficial, y otro más modesto de un coselete [piquero armado con coselete] que le sigue. Tienes todas las piezas cumplidas, menos las escarcelas o faldar.
La protección "a prueba" en todo caso, era válida frente a balas labradas íntegramente en plomo. En los "Dialogos militares: de la formacion, è informacion de personas, instrumentos, y cosas necessarias para el buen vso de la guerra", de Diego García de Palacio, se ofrece el truco para romper esta protección: labrar la bala con un dado de acero como núcleo, que se metía en el molde antes de verter el plomo, aunque el plomo quedara aplastado contra la plancha de acero del peto, el dado conseguía penetrarlo.

Lo normal, no obstante, es que los coseletes ofrecieran una buena protección frente a armas blancas, y una moderada protección frente a armas de fuego.

El peso de un morrión o capacete normal, era de entre dos libras y media y tres libras y media [1-1,5 kgs]. Un peto - la parte principal - pesaba entre 6 y 9 libras [3-4 kgs], habiendo "plumas" de hasta 3,5 libras [1.5kgs] y petos fuertes de 20 o más. En teoría, el espaldar era más ligero, siendo más delgado que la parte frontal.
El peso conjunto de un coselete cumplido [completo, con todas las piezas indicadas arriba] era de en torno unas 35-40 libras [16-18 kgs] con las múltiples variaciones que podrían existir, respecto a las distintas piezas que lo conformaban.

Hay que tener en cuenta, que una armadura completa, de los pies a la cabeza, no pesaba más allá de 40 kgs, aunque hubo algunas de mucho más [conjuntos de 100 libras y más]. 16 kgs puede parecer poco o mucho peso, pero el coselete [el soldado] no sólo llevaba este elemento defensivo: cuanto menos había de acarrerar espada, daga y pica, y en ocasiones llevarse la propia comida y otros pertrechos.
Así no era infrecuente que en diversas relaciones se recogiera como algunos de ellos "caían muertos ahogados", sobretodo tras ejecutar grandes marchas, como la que se hizo en Malta [1565] en persecución de los turcos que huyeron a espaldas vueltas.

Coste

En este particular, no he realizado demasiadas indagaciones, pero en una relación de la Gran Armada, se indicaba un coste medio de 100 reales por unidad [dos terceras partes blancos, y una tercera grabados].
Este equipamiento, como el resto que le era entregado al soldado, era descontado de su sueldo, o "entregado a cuenta".
Un coselete recibía una paga de 3 escudos, más una ventaja de 1 escudo.
Teniendo en cuenta que un escudo valía 10 reales, para pagar su armadura, el coselete debía dedicar dos meses y medio de sueldo completos.

Notas


[1] Por blanco se entiende el color natural del metal; la denominación empleada en la época era esa.
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