Rodela / Rodelero



Combate en las trincheras de Hulst [1596]. Pelea cerrada con espada y rodela
De acuerdo con el parecer de Gonzalo Fernández de Oviedo, en España no se usaban, ni se conocían, las rodelas cuando este pasó a Italia en 1498 [1], pero pocos años después eran, como asegura, muy comunes. Contamos, por ejemplo, una lista de la milicia de Mallorca de 1517, donde 1667 hombres disponían de 493 rodelas.

Hernán Cortés inició su campaña en México con "setecientos y tantos peones de espadas y rodela" [2], y los sublevados durante las Comunidades proyectaron una ordenanza, siguiendo el modelo de los Reyes Católicos, en la cual la única arma defensiva común para las tres categorías de infantes armados era la rodela.

La rodela, como decíamos, la conocieron los españoles en Italia, y de allí se consideraban las mejores, aunque en las armerías de Vizcaya los armeros vascos las producían ya en 1512 [3].

En todo caso, no parece que hubiera muchas ocasiones donde los hombres armados con espada y rodela ofrecieran una victoria a su rey, si exceptuamos los casos clásicos de Barletta [1503] y Rávena [1512]. La rodela, como podremos comprobar en los tratados militares de la época, va a ser un arma defensiva complementaria para los asaltos y los reconocimientos en los asedios, pero no en el campo de batalla, salvo en las Indias.

El rodelero en el campo de batalla. El parecer y testimonio de Diego de Salazar.

En 1536 - año de la Ordenanza de Génova que da lugar al sistema de los Tercios - se publicaba el Tratado de Re Militari donde en su libro segundo Diego de Salazar defendía el uso de rodeleros en el escuadrón de picas y arcabuceros [4].

El autor asumía que la manera de combatir de los pueblos Tudescos - "mayormente de los çuiços" - imitadas por los ejércitos españoles con éxito "de cuarenta años a esta parte" se había acabado imponiendo, pues la formación de picas era inexcusable ante la caballería, pero defendía que el uso del escudo era imprescindible si se quería luchar a espada, y que ésta era más útil que la pica luchando "en lo estrecho" en un combate entre dos escuadrones de infantería, cuando estos dos escuadrones llegaban al punto de jugar las picas.

Estos rodeleros - así como los piqueros - deberían ir fuertemente armados, casi como hombres de armas descabalgados [aunque podían prescindir de la defensa de las piernas] asumiendo que la ventaja que perdían en la ligereza de movimientos la ganaban en el poder acercarse a luchar a distancia de la hoja de la espada, pues una vez pasadas "las primeras puntas de las picas" no era dificultad vencer al piquero "que pocos hay que tengan armadas las piernas, ni brazos ni ninguno la cabeza" [la falta de protección de la cabeza indicada por el la atribuye a que el morrión no protegía el rostro ni la garganta; proponía para solventar estos déficits el uso de una celada y una gola o gorgal].

Ofrecía don Diego ejemplos de la Barletta [1503] y Rávena [1512] donde a golpe de espada se habían roto escuadrones del enemigo.

Ofrezco un extracto de la relación contemporánea de esta última batalla por confirmar con otro testimonio el recuerdo de Salazar:

Relación de los sucesos de las armas de España en Italia en los años de 1511 y 1512, con la jornada de Rávena. CoDoIn, t.79
Entonces, como un escuadrón de los enemigos ésto viese, juntó de hasta ocho mil gascones y tudescos arremeten: ansimesmo los nuestros se van á ellos, y afrontando el un escuadrón con el otro, tal gana llevaban de acercarse los unos á los otros y de tal manera se juntaron, que las picas suyas con las de los nuestros se tocaban y ni los unos las podían rodear para herir á los otros, ni los otros á los otros y viendo ésto un Coronel llamado Artieda y otro llamado Joanes de Arriaga, toman una pica, el uno por el hierro y el otro por el cuento, y métense entre medias, y debajo de las unas picas de los nuestros y de las de los enemigos, alzan las picas hacia arriba, y ellos metidos dejan la pica, y con espadas y rodelas viérades el segar y derribar de los enemigos como peones en buen pan.
[...]
pues, ¿qué diremos de toda la otra y muy esforzada infantería, sino que tan buen recaudo se dio, que del primer escuadrón que digimos de gascones y tudescos, de ocho mil, al primer encuentro no dejaron de ellos vivos mil y quinientos? Y de tal manera después los siguieron, que roto aquel escuadrón, el otro segundo escuadrón de los franceses se comenzó á retraer, y los nuestros siguiéndoles les ganaron su artillería; y como los franceses fuesen puestos en huida y los nuestros tras ellos.

A pesar de lo exitoso del suceso, parece ser que abrirse paso en el erizo de picas no era fácil.

De acuerdo con los testimonios de Hernán Cortés [1521] y Vargas Machuca [1599], los rodeleros tenían problemas para luchar solos - sin el apoyo de caballería y ballesteros o escopeteros - y frente a oponentes armados con lanzas [5].

Aún así, es evidente que una vez penetrado el escuadrón, los soldados que lo formaban no pudieron ofrecer defensa alguna, luchando a título individual.

Proponía Diego de Salazar un escuadrón de seis mil infantes, con tres mil piqueros, dos mil rodeleros [armados con rodela y dardo, a modo de los antiguos romanos] y mil arcabuceros, aunque luego sugiera el uso de ballesteros.

Ya que para Pavía [1525] el 35% de los soldados eran bocas de fuego [entre escopeteros y arcabuceros] los mil arcabuceros [17% de los soldados] que propone Salazar se antojan muy pocos tiradores.
Sustituir la confianza depositada en la moderna arcabucería recuperando una antigua forma de combatir - que sin duda había dado éxitos puntuales - parece ser fruto de la nostalgia, aunque don Diego razona por extenso el uso de estos rodeleros.

Este ejercicio teórico, sumado a los ejemplos aportados, demuestra que el rodelero podía tener un papel, como lo tuvo el alabardero o el montantero, pero quedó en un plano secundario respecto al piquero [fuera pica seca o coselete] y al arcabucero [al que se le sumaría en la década de 1560 el mosquetero].


Rodelero protegiéndose del ataque de un arma enastada, según la ilustración de la edición de 1550 de "Opera nova de Achilee Marozzo Bolognese, mastro generale de larte de larmi".


Armas con las que ha de servir un capitán. Parecer de Martín de Eguiluz [1595]

Las armas con que ha de seruir y ha de usar vn Capitan de compañia de picas, son vn buen coselete, cón todas sus piezas,y su rodela azerada galana, y vna cumplida pica de veyntisiete palmos, a lo menos con su galana manga, o funda como le quisieren llamar. Una gineta pequeña, de polido hierro y aunque no tenga punta no importa, guarnecida con sus flecos galanos. Vna rodela,y celada fuerte,y peto tambien es bueno, pero es mucho peso, y yo para mi nunca le pondria, porque siendo la rodela buena, cubre todo el cuerpo de vn hombre si se sabe amañar, por que quando va a reconocer foso, trincheas, o bateria,o otras cofas lleua delante en los pechos, y le cubre : y quando se retira la echa a las epaldas,y le cubre, de modo, que el petó es superfluo peso y fastidio,y pues la rodela defiende del arcabuz basta, que si es mosquete todos dos rodela y peto fracasa y pasa. Y el capitan de compañía de arcabuzeros, sirue tambien con las armas fuertes, y con la rodela azerada.

Vemos pues que la rodela, según Eguiluz escusaba al portador del uso de un peto fuerte, que no ofrecía protección frente al mosquete [1595] que se colocaba en la espalda a la hora de retirarse, y que la usaban los capitanes, tanto de las compañías de picas como de arcabuceros. Según el propio autor, todos los soldados debían saber usar pica, alabarda, arcabuz, espada, daga y rodela, así como montar a caballo y nadar.

Cuando se acudía a reconocer las defensas de los contrarios, se debía usar acompañada de una celada fuerte:
y le es necesario al que fuere a reconocer a donde le han de tirar, que se sepa cubrir muy bien con su rodela fuerte que lleuare, que con celada fuerte, basta que lleue rodela, y no peto, que es superfluo peso.

Rodela a la espalda

Y no tendria por negocio de poco prouecho el traer vna rodela atrás para valerse della en las ocasiones que la pica no pudiere aprouechar, como es quando se pelea con flecheros y ballesteros, y en otros semejantes casos
El perfeto capitan, instruido en la disciplina militar, y nueua ciencia de la artilleria. Por don Diego de Alaba y Viamont [1590]

Recomendaba el autor que los piqueros llevasen una rodela en la espalda para usarla en ocasiones donde el escuadrón era de poco servicio.

La rodela podía ser llevada a las espaldas, como muestra la imagen de la salida de Lieja de la guarnición escocesa de los Estados, en enero de 1577. Grabado de Franz Hogenberg.


La rodela en los asaltos, reconocimientos y otros lances

Tuviese un papel más o menos importante en el campo de batalla donde primaba el uso de formaciones cerradas, en ocasiones tales como asaltos y golpes de mano se continuó usando.

Sancho de Ávila dixo que cómo era possible que entre tales soldados no huviesse alguno tan honrado que se arrojasse dentro del fuerte, pidiendo su rodela él para hacello; y, oyéndolo un mosquetero español, llamado Toledo, pidió una rodela, dexando su mosquete, la cual embrazó, saltando al momento de la muralla en medio de los enemigos, a quien siguieron todos los demás soldados, después del averse peleado en el assalto casi seis horas, al cabo de las cuales ganaron el fuerte, passando al filo de la espada cuantos avía en él, si bien fue con daño de nuestra gente, muriendo en la facción cien soldados, sin los heridos, que no fueron pocos.
Comentarios... de don Bernardino de Mendoza

Así, en mayo de 1652, soldados catalanes defensores de Montjuïc atacan el fuerte de San Farriol defendido a cargo del maestre de campo Juan de Castillo dando el asalto con escalas "con espada y rodela, y con mucho valor".

En 1567, Diego Gracián en su De Re Militari, aseveraba que de la rodela poco caso se hace "sino es en algun asalto, o toma de ciudad: con todo eso, pocos la traen, sino son los capitanes".

La rodela jugaba un papel importante en los asaltos, pues bien colocada protegía el torso, destacándose por varios autores el papel defensivo que tenía contra las pedradas lanzadas desde las murallas. En este punto de verse cara a cara se usaba cualquier tipo de arma, y un acopio de piedras podía ser harto más efectivo que un lento mosquete o arcabuz con tiempos de recarga que se antojarían infinitos viendo al enemigo trepar la escala.

Efectivamente, asaltando la ciudad de África en 1550, don Hernando de Toledo, maestre de campo del tercio de Sicilia, fue con coselete, espada y rodela, si bien "le dieron con una tan gran piedra en la rodela que le atormentó muy mal el braço, y se la derrivaron sin que más la pudiesse cobrar". Murió en el asalto, no de pedradas, si no de diversas heridas, entre ellas, un escopetazo en los muslos.
Si una pedrada parece poco, podemos referir la muerte del también maestre de campo - y poeta - Garcilaso de la Vega en Provenza en 1536, o la del sargento mayor Lope de Fresno en Túnez en 1535.

En una salida que el 2 de junio de 1560 hacen los defensores de Los Gelves contra los sitiadores turcos, sabemos que el capitán Galarza portaba rodela, pues recibió dos impactos de bala en ella:
Este Capitán Galarza era un buen soldado, y sacó dos arcabuzazos en la rodela, y dende á pocos días le mataron en el caballero de San Juan de un arcabuzazo.
Relación de la jornada que hicieron á Trípol de Berbería las armadas católicas, años 1560 y 61

En este detalle del fresco central de la Toma de Orán por el Cardenal Cisneros de la capilla mozárabe de Toledo pintado por Juan de Borogña en 1514, se puede ver como los rodeleros están al frente de los asaltantes, respaldados por escopeteros y algún piqueros y ballestero, y un empavesado

Paje de rodela

El capitán debía tener una rodela, y para llevarla era común que se hiciera servir de un paje de rodela, que podía ser el paje de jineta o un criado del oficial, que asimismo podría portar un morrión fuerte para el uso de su amo.


De la ilustración precedente, puede inferirse que el "soldado bajito" que acompaña al personaje masculino principal de la escena, era un muchacho que ejercería de paje de rodela. Ni siquiera lleva espada, sino tan sólo, lo que puede creerse sea un puñal prendido al cinto en su diestra.

Hacer de paje era una manera de iniciarse en la carrera militar a temprana edad, y dada la posición de la persona a la que se servía, algo mejor que la del ejercicio de mochilero, como hizo el capitán Alonso de Contreras con catorce años de edad, el año de 1597:

Llegué á Palermo y luego me recibió por paje de rodela el capitán Felipe de Menargas, catalán; servíle con voluntad, y él me quería bien.

El paje de rodela debía acompañar a su amo al combate, a no ser que éste ya se hubiera embrazado la rodela para dar un asalto, por ejemplo:

y saliendo D. José solo con una manga de arcabucería suelta á recibir al enemigo, le rompieron la pica de un mosquetazo, con que tomó la rodela que tenia su paje de gineta, Francisco Palomino, el cual quedó tan maltratado, que murió dello después en Bruselas, y con ella y su espada se defendió, de modo que le dejaron en el suelo entre muchos cuerpos 
Relación de la campaña de 1635


Don Luis de Velasco con el archiduque Alberto. Asalto y toma del campo atrincherado de Hulst. Detalle. Paje de jineta y rodela.


Según Bernardino Barroso [1622] el capitán entraba en la guardia con su pica terciada al hombro, precedido del paje de rodela, con ella, y la jineta.  


La rodela fuerte o a prueba

A medida que hicieron su aparición las armas de fuego, fue necesario el desarrollo de protecciones capaces de detener la pelota lanzada con potencia, primero para defenderse del arcabuz, y posteriormente, del mosquete.

Dado que el perímetro de las plazas fuertes era defendido con esta última arma, en los trabajos de reconocimiento de las defensas - así como en los trabajos de aproximación por trinchera o en las minas si se topaba con una contramina - se recomendaba el uso de una rodela fuerte, o rodela a prueba de mosquetes.

También en los asaltos o escaladas se recomendaba el uso de una rodela fuerte, a prueba de arcabuz:
D. Alvaro iba armado de un peto fuerte y una celada, con una rodela acerada, á prueba de arcabuz, y una espada desnuda en la mano
Salida en defensa del fuerte de Los Gelves en la cual Álvaro de Sande fue prendido, en Relación de la jornada que hicieron á Trípol de Berbería las armadas católicas, años 1560 y 61

  Un "Hispanigscher coronell" dedicándose a la no muy noble tarea de atravesar el abdomen de una burguesa de Maastricht, eso sí, debidamente protegido con una rodela en su brazo izquierdo.


Cristóbal Lechuga [1611], recomendaba que un ejército de unos 24.000 infantes, debía llevar 600 rodelas fuertes de respeto, junto a 1000 morriones, petos y golas a prueba.  

Las rodelas, evidentemente, no protegían del disparo de piezas de artillería menor:
y como D. Lope tuviese muchos heridos y muertos en la proa que estaba á su cargo , le fué á socorrer D. Bernardino de Cárdenas, y al pasar le dieron con un esmeril sobre la rodela que lo derribó atormentado y murió dello en el dia siguiente.
Relación de la guerra de Chipre y batalla de Lepanto

Y aún podían ser atravesadas de escopetas y arcabuces:
y allí le dieron un arcabuzazo, que le pasó la rodela acerada que llevaba por junto á la embrazadura, y le quebró un dedo de la mano izquierda, y pasó la bala á la tetilla derecha, donde paró. Fué tan grande el golpe, que el caballo cayó y echó por cima de la cabeza á don Diego Fajardo medio aturdido; y apeándose don Jerónimo de Guzman y el escudero, le alzaron del suelo. Era don Diego Fajardo esforzado caballero , afable y muy amigo de soldados , y viéndose herido de tan mala manera , pidió su rodela para ver si estaba pasada, y cuando vio el agujero que había hecho la bala, entendió que le habían muerto
Rebelión y castigo de los moriscos de Granada, Luis del Mármol Carvajal

Evidentemente, como sucedía con el resto de armas, las rodelas de los oficiales - o de aquellos soldados, particulares y aventureros que podían permitírselo - eran grabadas, decoradas más o menos espléndidamente, con broquel dorado, orlas y los adornos que se considerasen oportunos para denotar la posición social del propietario.

Venia Alberto con un peto a prueva,
Morrión, gola i espaldar, armado
Espapa i daga, i una gruessa i nueva

Pica, de un fresno altissimo tostado,
un paje la rodela fuerte lleva,
En cuyo campo de oro está gravado
un Vnicornio que con lalta frente
Mueve las aguas de una dulce fuente.

El Monserrate segundo, Cristóbal de Virués, 1601.

Las rodelas del catálogo de la real armería [1898] tienen un diámetro de entre 0.54 y 0.62m. Podían ser lisas o de "ombligo en punta", como la que porta este infante inglés de una ilustración de Theodor de Bry del Americae Pars ¿Sexta? :


En el catálogo de la Real Armería de 1849 se dan pesos de varias rodelas: desde 6 libras [castellanas, de 460gr] unos 2.76Kg, a 2 arrobas [1 arroba castellana = 25 libras] unos 23Kgs de una rodela a prueba de mosquete.

Aparecen otras rodelas a prueba de mosquete catalogadas: de 38 libras [17.48kg], 2 arrobas menos media libra [22.77kgs] y otras sin clasificar, de 9 libras [4,14kg], 10 libras, a 1 arroba [11,5kg].

A gusto del usuario y según necesidad.

En todo caso, se antoja posible que caminando, reconociendo las obras de aproximación al foso de las trincheras del asedio, una persona pudiera sostener 23kgs un rato más o menos largo, pero correr con este peso, resulta difícil, sumándolo a otras piezas de las protecciones, como estos infantes que corrían Bergen op Zoom. En todo caso, parece que una rodela a prueba estándar pesaría de 8 a 15 kgs.



Bernardino de Mendoza [1577] da varios ejemplos de su uso en minas, trincheras y asaltos.
Coloma, nos señala como Valentín de Pardieu, monsieur de la Motta murió en un reconocimiento, a pesar de llevar armas fuertes:
 
Atendiendo, pues, a esto la Mota, con extraordinaria diligencia yendo aquella misma noche a reconocer el puesto donde había de plantar la artillería, le alcanzó un mozquetazo por encima del ojo derecho que le salió al colodrillo, de que cayó luego muerto. Afírmase que en su vida con haber hecho aquello infinitas veces le habían visto pedir armas fuertes sino aquella noche, que en el reduto que se levantó aquella tarde para comenzar a abrir trincheras pidió sus armas al capitán don Jerónimo de Silva y, con todo eso, le dieron por entre la falda del morrión y la rodela.


La rodela en el mar

La rodela se empleaba comúnmente en naos y galeras. En 1535 se estableció que las naos de 100 toneles debían contar con una docena de rodelas a bordo, la de 150 toneles, 18 rodelas, y las de 200 toneles, dos docenas de estas armas defensivas.


En 1619, Pedro Girón, tercer duque de Osuna, embarcaba en las 19 galeras del reino de Nápoles 425 arcabuces, 170 mosquetes, 475 picas, 120 chuzos, 425 medias picas, 144 rodelas, 204 bombas de fuego, 58 ladrillos de fuego, 19 cajas de alcancías, 565 barriles de pólvora, 90 quintales plomo en balas, y 75 de cuerda, y estas armas se mandaron embarcar de respecto para en caso que se llegase á pelear se desherrasen en cada galera cien hombres entre buenas boyas y forzados, pues en tales ocasiones es de grandísima ayuda la desta gente, como lo fué en el buen subceso que se tuvo en la batalla naval, y fuera desto llevan sus armas los aventajados y entretenidos de las galeras y toda la infantería. 

Efectivamente, se desherraba a los forzados cristianos para combatir en un aprieto armándolos con espadas, rodelas y chuzos que han de pelear por su vida y su libertad, con muchos ejemplos de lo que esta gente ha hecho en semejantes ocasiones. 

Para asaltar una nave enemiga, se recomendaba el uso de espadones o espada, defendiéndose con coselete y rodela:
Asimismo, si los nuestros saltaren en su nao, los primeros deben de llevar montantes, que es mejor arma en tal caso, y los de coselete, con espada y rodela. 
Espejo de Navegantes. De la guerra o batalla que se da en la mar. Alonso de Chaves. 1537

La rodela en las "ordenanzas" de los comuneros

En el tomo 1 de la CoDoIn, hallamos un interesante documento relativo a la panoplia, que según los alzados contra el rey, debían portar los hombres susceptibles de ser reclutados. Sigue el modelo de las ordenanzas promulgadas durante el reinado de los Reyes Católicos estableciendo diferentes equipamientos en función de las rentas o estado de los súbditos, pero para los tres estados vemos que la espada, el puñal y la rodela son usados siempre:

Capítulos de lo que ordenaban de pedir los de la Junta
Lo otro á condición que todos puedan traer las armas que quisieren ofensivas é defensivas , é que ninguna justicia gelas pueda tomar ni vedar que no las trayan, é que todos sean obligados á tener armas en esta manera: que cada un vecino de los del menor estado sea obligado á tener una espada, é un puñal, é un casquete, é una lanza é un pavés ó una rodela: entiéndase ser del menor estado el que no tiene cinquenta mil maravedís de hacienda. 
E los del mediano estado que sean obligados á tener cada uno una espada , é un puñal , é un casquete, é una pica é un coselete ó unas corazas é una rodela : entiéndese ser del mediano estado el que tuviere mas de cinquenta mil maravedís de hacienda é no pasare de doscientos mil. 
Y los del mayor estado que sean obligados á tener cada uno dos espadas é dos puñales par asir á un mozo, é una pica, é una alabarda, é una rodela é un coselete entero con su celada y gorjal é falda : entiéndese ser del mayor estado el que tuviere de hacienda mas de doscientos mil maravedís : é por questo se guarde mejor , que los alcaldes é regidores de cada un logar hagan hacer cada un año el día de Santiago alarde á todos los vecinos , é que cada un vecino salga á la alarde con sus armas , é quel que no las sacare todas, que pague de pena si fuere del menor estado trescientos maravedís, é si del mediano seiscientos, é si del mayor mil maravedís, é questa pena gela esecuten luego é no gela puedan perdonar é sea para á los muros del logar, é que demás desto los alcaldes é regidores les compren las armas que les faltaren é gelas den é gelas hagan. 

Hay que tener en cuenta que en este capítulo no se mencionan armas de tiro como ballestas o escopetas, ni mucho menos arcabuces, y por contra se mencionan armas en desuso como la coraza o el pavés, lo cual indica que más que una innovación, es una puesta negro sobre blanco del armamento usado por los españoles de la época que no servían en el ejército.

Por la 'Memoria histórica del levantamiento de los comuneros Mallorquines en 1520 ' conocemos el estado de la milicia de Mallorca en 1517: los diferentes gremios que constituían las compañías aportaban 1667 hombres, que disponían de 493 rodelas. En las listas aparecen mencionadas armas otras armas defensivas como paveses, coseletes, corazas y petos, así como ofensivas: espadas, lanzas, ballestas y espingardas.  Ninguna pica, ni ninguna escopeta, cuando eran armas comunes de la infantería de ordenanza.


Notas

[1] Ay otra manera de arma defensiva o escudo que son Rodelas, e estas asimismo entre los antiguos se usaron a pie e a caballo, e algunas de ellas combadas, e en el medio salida una punta, e otras más llanas sin la dicha punta en medio, pero tumbadas, e son muy buena arma e muy usada en Italia e aún al presente en España e otras partes, pero yo me acuerdo que el año que yo pasé a Italia jamás las había visto en España, e después acá se han usado mucho, e usan en estas partes, e en muchas antigüedades, parecen esculpidas, e pintadas e con diversas insignias en ellas.
Libro del blasón Libro primero que trata del blasón: de todas las armas e diferencias dellas, e de los escudos e diferencias que en ellos ay, e de la orden que se debe guardar en las dichas armas, para que sean ciertas, no falsas, e de las colores e metales que ay en armería, e de las reglas e circunstancias e este efecto convinientes e necessarias

La obra se trata, a pesar de este detalle, no de una obra de armería, sino de heráldica.

[2] Cartas y relaciones de Hernán Cortés al emperador Carlos V:
E acabados los bergantines y puestos en esta zanja, á 28 de abril del dicho año [1521] fice alarde de toda la gente , y hallé ochenta y seis de caballo , y ciento y diez y ocho ballesteros y escopeteros , y setecientos y tantos peones de espadas y rodela, y tres tiros gruesos de hierro , y quince tiros pequeños de bronce , y diez quintales de pólvora. 

También Pedro de Alvarado, en 1534 escribía al Emperador como se había embarcado con quatrocientos e cinquenta españoles, los doscíentos y sesenta de cavallo y los ciento ballesteros y escopeteros, y el resto de espada y rrodela,

El resto, eran 90 rodeleros, muchos menos que en la expedición de Cortés.

[3] Real Cédula a los oficiales de la casa de contratación de Sevilla. 23 de febrero de 1512.
e entretanto, de ymbiar corseletes estañados lixeros, porque petos non aprovecharían nada para defenderse de las flechas; e debéis de procurar que vayan espingardas de fatura, como os la piden; e ansi mesmo questén proveídas la Isla Españdola e Sant Xoan e el pueblo de la Antigua, de maestros de facer ballestas, pues que vedes el ynconviniente que ay de non poderse aprovechar dellas; e también Me paresce que serán muy provechosas armas, rrodelas, e podréislas facer traer de Ñapóles que son las mexores del Mundo; e destas se cree que se venderían en las Indias munchas; e entretanto que proveéis de 
Ñapóles de las dichas rrodelas, ansí en Sevilla e en Cadiz, Creo que fallareis algunas dellas para ymbiar estas; e los corseletes deben de yr luego a Sant Xoan e a la Tierra Firme todos los que podieredes ymbiar fasta un número rrazonable, qual a vosotros paresciéredes, porque como vedes, en la una parte e en la otra, ay mas nescesidad al presente de armas que xamas abréis; plasciendo a Nuestro Señor, las rrodelas se pueden proveer de las de Vizcaya que por ay las fallaréis. 

[4] El De Re Militari es una copia adaptada del libro de la guerra de Maquiavelo. Diego de Salazar no solo traduce al florentino, sino que amplia la información que este escuetamente ofrece al lector sobre los episodios de guerra relativos a los hechos de armas protagonizados por los españoles.

[5] Cartas y relaciones de Hernán Cortés al emperador Carlos V:
Yo envió á la isla Española cuatro navios para que luego vuelvan cargados de caballos y gente para nuestro socorro; é asimismo envió á comprar otros cuatro para que desde la dicha isla Española y ciudad de Santo Domingo traigan caballos y armas y ballestas y pólvora, porque esto es los que en estas partes es mas necesaria ; porque peones rodeleros aprovechan muy poco solos, por ser tanta cantidad de gente y tener tan fuertes y grandes ciudades y fortalezas

Por un testimonio en el juicio de residencia que se le hizo a Cortés, conocemos un poco más de dicho alarde: 
quellos habían estado al dicho alarde, e abia noventa de a caballo, e ochenta escopeteros, e ciento e veinte ballesteros, e otros cientos e tantos peones de espadas e rrodelas e lanzas; 

Hernán Cortés dio unos ordenanzas para los vecinos y moradores de la Nueva España en Tenochtitlán, a 20 de marzo de 1524:
Mando que qualquier vezino e morador de las dichas Cibdades e Villas que agora ay e obiere, tenga en su casa una lanza e una espada o un puñal, e una rodela e un casquete o celada, e armas defensivas, hora sean de las de Spaña, hora de las que se usan en la Tierra; e que con estas armas sea obligado a parescer en los alardes

Milicia y descripción de las Indias. Vargas Machuca [1599]
Y si el enemigo fuere de lanza, los rodeleros sean lanceros, para mejor entretener, porque la rodela es inferior á la lanza del contrario

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