En 1523 Diego García de Paredes era capitán, coronel y maestre de campo.
El 23 de mayo de 1523, Álvaro de Noguerol, pagador de las guardas de su majestad, recibía 700.000 maravedíes para «pagar la gente de ynfanteria de que fue coronel Diego Garcia de Paredes, que vino de Navarra». Además de coronel, como era habitual, García de Paredes era capitán de una de las capitanías de infantería de su coronelía. En 1521 Paredes había sido capitán de una de las siete compañías de “infantería nueva” en Navarra.
Pero además de sus títulos de capitán y coronel, Diego García de Paredes sería «maestre de campo» en 1523. Uno podría pensar que dado que fueron los maestres de campo los que sustituyeron a los coroneles y los tercios a las coronelías, quizá tanto coronel y maestre de campo eran en aquel momento denominaciones ambivalentes que se usaban alternativamente dependiendo del contexto.
Pero lo cierto es que entonces el título de «maestre de campo» no era equiparable al de coronel, en tanto que el maestre de campo no tenía atribuciones de mando sobre una unidad, aunque pudiera ser, como el caso que nos ocupa, que la persona que ejercía tal cargo tuviera mando sobre tropas porque fuese además capitán de infantería o coronel.
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| capitán de infantería española liderando sus tropas durante la jornada de Túnez, Jan Cornelisz Vermeyen, KHMWien |
El 9 de octubre de 1523, estando Carlos V en Logroño - ciudad donde comió antes de pasar a Los Arcos, donde pernoctó - el rey de España ordenaba que «por que en el dicho exército ay necesidad de algunos Maestros de Campo [...] vos ayan y tengan por uno de nuestros Maestres de Campo del dicho exército». La cédula era clara: Paredes era uno de los maestres de campo del ejército que habría de confrontar a los franceses en la frontera navarra.
Para ejercer su cargo, el capitán general debía poner al servicio de Paredes «diez de cavallo ginetes, de las capitanías de nuestras guardas, y dos alguaziles de los del dicho nuestro exército». Entre las prerrogativas de los maestres de campo estaba la de alojar al ejército, tanto en campaña, como en las marchas, tanto en aposentos de tropas en pueblos y villas, como formando lo que se llamaba un «campo» - también llamado «real» - o sea, lo que hoy llamaríamos campamento. De esta última acepción es probable que le venga el nombre.
El día anterior al nombramiento como maestre de campo, Carlos V ordenaba a los «Capitanes y gente de nuestra infantería que vais a nuestro exército» que obedecieran a Paredes «nuestro maestro de Campo, para que os aposente en el Burguete conforme a su oficio». Las tropas debían llegar hasta Burguete y cumplir la orden de «que os aposentéis allí por medio del dicho Diego García nuestro maestro de Campo».
Anteriormente al nombramiento de Paredes había otros dos maestres de campo del ejército de Navarra: Martín de Chaves, y el comendador Alonso de Santa Cruz. Este último estaba a cargo de una capitanía de infantería con título de capitán compuesta por unos 200 hombres que se hallaba en Pamplona en agosto de 1521, y era mencionado como «maestre del campo».
Por su parte, Martín de Chaves sirvió en el ejército como maestre de campo durante las tomas de Maya y Santisteban de Lerín, según consta en la libranza de su salario el 14 de febrero de 1523. hHabía percibido por el desempeño de su oficio un salario de 50.000 maravedíes al año, igual salario que gozaban los capitanes de infantería. No consta que Chaves fuera capitán en ese momento o que tuviera otro cargo amén del de maestre de campo, aunque había sido capitán de infantería nueva en 1516.
Martín de Chaves fue entre 1521 y 1523 «maestro de canpo del Ex[er]cito deste Reyno de navarra». Entre 1521 y 1522 tenía a cargo «diez honbres de ynfanteria q[ue] traya en su guarda para mejor poder husar su cargo». Esos diez hombres debían «de entrar en el numero delos doss mill ynfantes q ay de numero en la ynfanteria vieja e nueva», pero aún teniendo plaza de infantes, no servían en ninguna compañía, sino que acompañaban como guardia al maestro de campo del ejército.
En 1523, en cambio, Paredes debía contar con diez jinetes y dos alguaciles, y parece imprescindible para el ejercicio de su cargo que fueran a caballo, quizá porque en el momento en que se le otorgó el cargo el ejército tenía un carácter expedicionario. En cambio, cuando se otorgó el oficio a Chaves, el ejército tenía un carácter marcadamente defensivo: de hecho, un ejército franco-navarro llegó a asediar Logroño en junio de 1521.
Para mejor ver el desempeño en plano defensivo del oficio del maestre de campo, podemos ver el extracto de un memorial de la guardia que se había de tener en la ciudad de Pamplona fechado en octubre de 1521:
«el maestro del campo tenga cargo de saver cada noche como sale la guarda de los sobresalientes a la plaça y que tenga cargo de sacarla · la qual ha de salir vn poco antes q anochezca y no se a de quitar de la plaça hasta que sea el dia claro · v salga el sol si lo vbyere».
Los sobresalientes eran tropas de refuerzo que debían acudir a los rebatos que se dieran en los diferentes cuarteles - divisiones de la ciudad de Pamplona - por parte del enemigo. En el memorial se indicaba que las sobresalientes eran cuatro capitanías de hombres de armas - incluyendo la del virrey - reforzadas por cinco capitanías de infantería vieja, incluyendo la del coronel Gutierre Quixada, encargadas de «hazer cuerpo con los sobresalientes». De estas nueve capitanías se harían tres partes y a cada una de ellas se les debía dar «vna persona prinçipal que tenga cargo y cuydado de estar en la plaça en medio de la civdad la noche que le cupiere la guarda».
Por la lectura del documento, se ve que el maestre del campo no estaba a cargo de la gente que debía acudir a hacer guardia nocturna en la plaza de Pamplona, sino que simplemente debía cuidarse de que, efectivamente, las tropas cumplían con la misión encomendada, no permitiendo que abandonasen sus puestos antes de que fuera el día claro.
Lo curioso del caso es que en el primer borrador ese cometido de «saver cada noche como sale la guarda», lo ejercía un sargento, y que avanzado el siglo XVI esta función de supervisar las guardias las haría - según podemos leer en la “Milicia, discurso y regla militar” de Martín de Eguiluz - el sargento mayor del tercio.
Vemos pues que no hay que dejarse confundir con los nombres, pues lo que sería un maestro de campo en la Italia de 1530 - un oficial al mando de un conjunto de compañías de infantería española agrupadas con el nombre de tercio - era en la España de 1520 otra cosa bien diferente, con una mezcla de atribuciones de lo que serían furrieles mayores y sargentos mayores de los tercios.
Bibliografía
Documentación histórica de Diego García de Paredes, Miguel Muñoz de San Pedro, 1949
"Para la buena guarda e defensyón deste reyno de Navarra", Tomás Sáenz de Haro, 2021
Milicia, discurso, y regla militar, del alferez Martin de Eguiluz Vizcayno, 1592, Cap.VI. Que trata del oficio de Sargento mayor en presidio,como se retire su tercio del exercito. f.41.

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