El camino español por mar. Soldados españoles en Flandes - Soldados alemanes en España [1520 - 1523]

La historia del Ejército de Flandes arranca en 1567, sin embargo, antes del inicio de la guerra de los ochenta años - que como su propio nombre indica, impuso el servicio continuo y el mantenimiento de una estructura militar permanente - durante el reinado de Carlos V se enviaron tropas españolas a Flandes, normalmente, para luchar en las guerras contra la corona francesa, pero también para acudir a la consolidación del poder del Emperador en tierras de los Países Bajos, como por ejemplo, en las sucesivas campañas por el ducado de Gueldres [1].

Como estos aportes militares fueron puntuales, no existe apenas documentación publicada al respecto [2].

No hubo en Flandes en esta época unos capitanes de fama eterna como Pescara,  Leiva, Alarcón o del Vasto sobre los cuales escribir libros de hazañas. No hubo un soldado como Cereceda que después narrara como testigo de obra y de vista lo sucedido. Y tampoco hubo un comisario del ejército como el Abad de Nájera, que dejara en su correspondencia detalle de los movimientos, costes y organización del ejército.
Flandes no fue el principal campo de batalla para la infantería española en los primeros años del reinado de Carlos, y por eso no fue el solar donde vieron los Tercios la luz, cuna que quedó reservada para Italia.

El camino español por mar también se hizo en sentido inverso. Así, muchos soldados de Alemania [3] vinieron a España, básicamente, a defender las fronteras de Navarra y el Rosellón frente a las tropas al servicio de la corona francesa, que en muchos casos, también eran lansquenetes, aunque en este caso, sirvieran sin licencia de su señor [4] o para sofocar revueltas, como la de los moriscos de Almazán en 1526.

Gente es para perescer donde quiera sin vergüenza de su patria
Españoles en Flandes [1520-1523]

El 20 de mayo 1520 partió el Emperador de la Coruña con una armada capitaneada por don Fernando de Andrade, conde de Villalba y de Andrade. Llevaba entre 50 y 60 naves, siendo la más grande - de 800 botas [5] - la nave en que iba embarcado Su Majestad. En Abril había mandado levar 4000 infantes, pero haciendo escala en Inglaterra, sabemos que el Emperador desembarcó con 1200 caballos, pero que a los 2400 infantes no se les permitió que desembarcasen [6].

En octubre de 1520, el rey de España se coronaba en Aquisgrán, siendo ya formalmente Emperador. Amén de todas las guardias de caballería ordinaria de los Países Bajos [bandes d'ordonnance] y de la caballería de los nobles alemanes, iba escoltado por 3.000 peones alemanes [7].

En marzo de 1521 comienzan las hostilidades con la corona francesa, y es la frontera de los Países Bajos con Francia la primera zona de choque. Don Fadrique de Toledo, duque de Alba, Antonio de Fonseca y, temporalmente, Hugo de Moncada [8], serán los españoles que aconsejarán en materia de guerra al Emperador, aunque será Guillermo de Orange el jefe de los ejércitos.

De la labor de estos españoles, apenas he conseguido noticia, pero es seguro que había tropas españolas en el asedio de Mézières, defendido por el caballero Bayart, pues así se recoge en la correspondencia que ilustra las memorias escritas por el "loyal serviteur" [9]. También participarán con casi total seguridad en los asedios de Mouzon y Tournay, jugando Hugo de Moncada un papel importante en la toma de esta última plaza.

En 1522 el Emperador regresa a España, trayendo consigo a tres mil alemanes de guardía, que quedarán inicialmente en servicio en las fronteras vascas y navarras. Aprovechando las naves, hará embarcar a 4.000 españoles, la mitad para servir en tierra en Flandes, y la otra mitad, para servir teóricamente embarcados en una flota sobre el canal [10], pero que se unirán al ejército de Enrique VIII que desembarcará en Calais:

El dia que S. M. llegó en esta villa de Santander, se embarcaban en la villa de Laredo cuatro mil soldados muy buenos. Fui testigo de vista, porque como me hiciese mucho mal la mar, un dia antes que S. M. desembarcase, yo hice que una pinaça me sacase á tierra, y acerté ser allí el para donde esta gente va. No sabria certificadamente decir sino que se dice y presume ir para tener compañía á los ingleses ó pasar en tierra de Flandes: gente es para perescer donde quiera sin vergüenza de su patria. 
Carta de Martín de Salinas al terorero Salamanca. Santander, 19 de julio de 1522

Estos dos grupos de españoles iban dirigidos por Juan de Lezcano - marino y conocido de los ingleses de los tiempos de Fernando el Católico - y por el coronel Cristóbal Pizarro, a los que los ingleses denominan en sus documentos Lascayne & Pyscaro [11].

El intercambio no era sólo de tropas, así, el Emperador lleva consigo a España 3000 "culevrynes" y 1000 "hacquebutes a crochetz" del arsenal de Malinas [12].

Paz con Inglatierra y con todo el mundo guerra
Proverbio español

En agosto de 1522, los barcos en que iban embarcados los infantes a cargo de Pizarro llegan a Portsmouth y Hampton, reclamando a los ingleses vituallas, pasando a Calais con sus 2000 españoles [los ingleses informan que son entre 1700 y 1800] el 21 de agosto.

Los navíos de Juan de Lezcano echaron ancla frente a las Dunas, indicando que disponen de vituallas para una semana. El Almirante inglés pretende que la Armada española se divida y emparejarla con barcos ingleses 4-4. 3-3, pero Lezcano responde que no cree que debería separar sus navíos, ya que su gente es "very ungracious" y son parte de los que se rebelaron en España en tiempo de las comunidades. Lezcano pide que se den órdenes en Dover para que no se permite que ninguno de los dichos soldados se les permita pasar a Calais sin pasaporte.
El rey les proveyó con sueldo para dos meses y vituallas para uno, y reclaman vituallas a los ingleses que se las entregan en Sandwich.  A finales de agosto pasan a Calais.

Los españoles que se hallaban en Flandes ya se habían amotinado dos veces, y Margarita de Austria, duquesa de Saboya, tía del Emperador, y gobernadora de los Países Bajos no hallaba dinero con que pagarles, y ahora su sobrino le enviaba 2000 soldados más a cargar sobre las arcas flamencas [13].

Con estos 4000 soldados, el plan era mantener cierto número de ellos embarcados, y el resto, desembarcarlos y juntarlos con las tropas del rey de Inglaterra, a las que se añadirían las tropas procedentes de los Países Bajos.

En septiembre de 1522 sabemos que los soldados españoles están en el campo en Hesdin, donde se declara peste, y enferman varios de ellos. Luego marchan a Dourlance y Corbie. La Armada de Lezcano pasa a invernar sobre Zelanda, y estos 2000 soldados generan mucho gasto y dan poco servicio.

Arcabuceros alemanes en Túnez [1535]. El Emperador y Rey de España, disponía de sus recursos como quería o como podía, y así era normal enviar súbditos suyos a combatir donde fuera requerido, enviando españoles a Flandes y alemanes a España, o a italianos, españoles y alemanes a combatir a Túnez, por ejemplo.
A finales de ese año, tanto Margarita como el consejero Hochstrate trabajan para repatriar a los soldados españoles, ante las quejas del embajador inglés Wingfield, que no entiende este deseo cuando los considera más necesarios que los alemanes para guardar la frontera. El Consejo determinó entonces que los soldados de la frontera debían permanecer, pero que los 2000 que se hallaban en Zelanda debían volver, lo ordenase o no el Emperador, asegurando Hochstrate que las vituallas les serán proveídas para su marcha. El Rey de Inglaterra desea que dichos soldados pasen a defender los Países Bajos, y los barcos sean enviados a Portsmouth, pero Hochstrate, replica cortésmente que la Dama - la Gobernadora Margarita - y el Consejo estarían contentos de entretenerlos [14] pero que  habiendo tenido los soldados noticia del perdón general otorgado por el Emperador en España, no permanecerán.

Los españoles en el campo, siguen batallando, y a primeros de diciembre asisten al asedio de Thérouanne [15]. A finales de diciembre están sobre Montreuil, y en Saint Martin 200 o 300 infantes españoles, se encuentran con una banda de caballos e infantes franceses, a la cual rompen, tomando prisioneros y matando a buena parte de ellos.

Las razones de doña Margarita para que partan a los españoles, se mantienen a primeros de 1523: los Estados no desean pagar soldados extranjeros teniendo soldados de la tierra.

Parece que muchos españoles regresaron de Flandes - véase la nota [11] - y otros pasaron a Italia [16a], según queda constancia por la carta de 29 de marzo de 1523, fechada en Milán. del Comisario del Ejército Imperial, Abad de Nájera: "Despañoles abrá con los que son venidos del Papa y de Flandes cinco mil y quinientos". Y es que estos españoles "venidos del Papa", eran parte de los  unos dos mil quinientos infantes españoles que en 1522 habían pasado formando la escolta de Adriano VI, que al momento de ser elegido Pontífice era gobernador en España, quedando dichos infantes un tiempo al servicio del Papado [16b].

Está claro que esta repatriación fue parcial, pues en 1525 todavía había "pietons Espagnars, vaillans gens" en las guarniciones del país de Artois, siendo gobernador del condado Adrien de Croy, señor de Roeulx, y se deja constancia de tropas españolas sirviendo con el marqués de Aarschot también en 1525, aunque no fue hasta 1527 cuando  tuvo lugar una nueva importante remesa de tropas españolas [17].

Cereceda, en su resumen de tropas españolas enviadas a Italia durante su periodo de servicio - de 1521 a 1544 - que él estima en 63.400 y 13 banderas, las cuales no cuantifica - habla de quinientos que vinieron de Borgoña á Milán, año de mil é quinientos é veinte é seis, en el Agosto. Y seguramente serían esos soldados españoles [ver nota 17] que en el año de 1525 pasaban por Innsbruck.

Hay que anotar que Flandes fue también en esta época escuela de soldados, aunque ha sido Italia la que ha pasado a la historia como la academia de la infantería española, pues al fin y al cabo, allí nacieron los Tercios. Rozando quizá lo anecdótico, cabe referir el paso de algún célebre conquistador como soldado por esas tierras, como fue Pedro de Valdivia, y otros no tan conocidos, pero que marcharon al nuevo mundo con su bagaje de conocimientos adquiridos en Flandes, para allí matar de manera eficiente a otros españoles en pugna por las tierras recién conquistadas durante la sucesión de conflictos que se vinieron a conocer como guerras civiles del Perú [18].



Que vengan alemanes y vengan franceses y vengan turcos
Alemanes en España [1522-1524]

hasta aqui no me parecía que devia entrar gente estrangera. agora Señor digo que vengan alemanes y vengan franceses y vengan turcos que todo es menester para Restituyros en v[uestr]ro estado 
Carta del Condestable de Castilla al Emperador. Briviesca, 30 de septiembre de 1520

Habiendo arribado el Emperador en Flandes el año de 1520, quiso embarcar tres mil lansquenetes para que acudieran a España y contribuyeran a sofocar la rebelión de los comuneros y acudieran a la defensa del reino de Navarra frente a los franceses.

La recluta se llevó a cabo, y debían embarcarse 3000 infantes en las naves que habían traído a Carlos Quinto desde España, para "domar quelli non li voleno dar ubedientia", según indicó Francesco Corner, embajador veneciano ante la persona de S,M.C.

Pero sus consejeros aquí se lo desaconsejaron, pues eran de parecer que sera conmoción del pueblo y de que todo aquel Reyno se mouera a alboroto. y que seria causa de mayores movimientos y alteraciones [19].
Consideraban que si Carlos retornaba a España acompañado de gente de guerra extranjera antes se levantaran las piedras contra el que esto sea, porque darán a entender al pueblo que Su Mt trahe alemanes y estrangeros para robar y quemar el Reyno [20].

Pero en el momento en de mayor pujanza de los comuneros, en el que se valora que Carlos tendrá que venir a conquistar a Castilla como Reyno de otro Rey, el envío de tropas alemanas no parece una mala solución, como apunta el párrafo de la carta del Condestable de Castilla extractada para titular esta sección.

Máxime teniendo en cuenta que se juzgaba que "la Infantería de acá es mas vellaca que alemanes que luego que no se les paga al termino lo que se les deue se amotinan y passan a los enemigos". En una guerra civil, la lealtad por cuestión nacional, es evidente que no existe, así pues, contar con tropas extranjeras, ajenas a los conflictos locales, a las diferentes lealtades y bandos que podía haber en España, podía suponer una ventaja.

Había una razón también para confiar más en soldados extranjeros que en los de la tierra, razón a que apunta Parker en la Revolución Militar Moderna, y es que los soldados lejos de su tierra tienen a sus compañeros como amigos, familia y patria, y estando cerca de casa, es fácil la deserción y el regreso al hogar. Así, el licenciado Vargas apuntaba en carta al Emperador en 9 de septiembre de 1521, que no confiaba en que la infantería española derrotase a las tropas francesas "porque nuestra ynfanteria estando en su naturaleza no apruevan tan bien como lexos della y en ytalia".

Y es que en Italia había también otras motivaciones para hacer buena guerra, principalmente el saqueo, o mejor dicho, la esperanza del mismo, como destacaba el Almirante de Castilla:
que los que dirán que assi les pagaban en Italia debriaseles preguntar si ai diferencia de lo de Italia á lo de acá que alia eran tantos i tan ricos los sacos que andana la gente contenta con la esperança de robar acá no an tenido este remedio.

Juicios y valoraciones aparte, ya apuntamos en la primera sección, que al hacer el Rey de España viaje de regreso desde Flandes, desembarcaron con él tres mil alemanes [21] en julio de 1522. Dichos alemanes venían a cargo de Wilhelm von Rogendorf, o Roncandolfo, y defendieron la frontera vasca, alojándose en San Sebastían en primer término, y siendo guarnición de Fuenterrabía en 1524 y la del Rosellón, a partir del verano de 1524, donde Rogendorf fue Capitán General.
En la defensa de esta frontera, los alemanes combatirían contra los militares de la corona francesa, estando integrado el ejército francés, recordémoslo, en buena parte, por infantería mercenaria alemana [22].

Lansquenetes alemanes durante la batalla de Pavía, cuadro de hacia 1530, de la colección de Enrique VIII de Inglaterra. 

Estos alemanes costaban entre 8000 y 9000 ducados al mes, pues los Alemanes an de ser pagados diadiado,  y esto era un inconveniente, pues si los españoles ven esta paga i no se les hace podria ser inconveniente de motines enoxossos i con desacatamiento. Y esta era una diferencia importantísima, y es que los españoles estaban acostumbrados a combatir sin paga durante meses, y los alemanes, por contra, no tenían ninguna predisposición a tolerar tales incumplimientos de contrato.

Participarán en numerosos combates, y últimamente, en la represión de los moriscos de la sierra de Almazán, en 1526, para ser embarcados con rumbo a Italia en octubre de ese mismo año.


Notas
[1] Raymond Fagel, El camino español por mar: Los soldados españoles en los Países Bajos durante la época de Carlos V, 2001

[2] Sin duda en archivo la hay, como se puede ver en las notas de Fagel y Mur a sus respectivos artículos, pero el que suscribe únicamente maneja fuentes impresas.

[3] Alemanes y flamencos, por ejemplo, Roelf van Marmoets, que servía con el coronel Rocandolf, que había sido gobernador de Frisia. Creo que españoles e italianos en esta época no hacían gran distinción entre alemanes y nativos de los Países Bajos de lengua germánica, máxime cuando también en dichos territorios se levaban regimientos en ordenanza de lansquenetes. Entre los "Bas-allemands" o alemanes bajos, se incluían los habitantes de Limburgo, Holanda, Zelanda, Frisia, Overijssel, Utrecht, Gueldres, la parte alemana de Luxemburgo, Ultra-Mosa. y los del principado de Lieja.

[4] Anna Mur i Raurell, Rocandolfo al servicio de Carlos V: Wilhelm von Rogendorf, comendador de Otos (1481 -1541), 1998. Es una biografía del militar, pero aún así hay considerable información sobre las tropas a su mando. Respecto a su estancia en España, se puede leer a partir de la página 7.

[5] La referencia es del embajador veneciano, y la medida del barco es en "botte", que no debía ser muy diferente al tonel o tonelada castellana.

[6] Ambas cifras nos las da el embajador veneciano embarcado con el Emperador. Los 1200 caballos no parece que sean soldados de caballería, sino caballos de los nobles, como la casa del duque de Alba, don Fadrique, que acompañó al Emperador y que formó parte de su consejo durante la guerra con Francia.
Desde luego, Álvaro de Luna, jefe de los continos de la guardia del rey - compañía de hombres de armas de las Guardias de Castilla - si estaba en Flandes, y cabe suponer que la compañía entera - siendo guardia del Rey de España - también lo estuviera, porque Alonso Enríquez de Guzmán, caballero desbaratado, quedó preso con él tras el asedio de Tournay, por desafiar a un caballero.
Respecto a estos continos, hay una anotación anterior a septiembre de 1520: "aux gens de cheval espagnols de la garde du Roi: 60 ducats". Y también hay anotaciones en los inventarios de la región Nord-Pas de Calais de 100 ducados concedidos a "plusieurs compagnons de guerre espagnols qui out servi le Roi es naves de sa flotte depuis ses royaumes d'Espaigne jusques en ses pays de Flandres" de la misma época.

[7] 1.000 escopeteros, 1.000 piqueros y 1.000 alabarderos, o 2.000 escopeteros y 1.000 alabarderos, según las fuentes.
Los Anales de Aragón de Argensola, indican el acompañamiento del Empeador "y para su servicio la gente de guerra de las Fronteras, 3000 Infantes Alemanes: los de la guardia ordinaria, armados todos".
La "Chronicque de la maison de Bourgoigne" de Macquérau detalla la entrada de la guardia en Aquisgrán o Aix:  "Premièrement sont entrés  tout devant les piétons, et passèrent tous sept de froncq; entre lesquelz estoient mille hacquebuttiers, mille halbardiers, et mille picquenaires tous grans et beaux hommes, très-bien en point". La Relación de la Entrada del Emperador en Aquisgrán, atribuida a Pedro de Gante, contradice la de Macquérau: "Entraron desta manera : vinieron delante 2,000 escopeteros bien armados y en orden ; tras ellos venían 1,000 piqueros y alabarderos, muchos con las banderas: todos bien armados".

Estos datos los he buscado por descartar la presencia de soldados españoles en la coronación imperial.

[8] Hugo de Moncada estuvo presente en Flandes y la frontera flamenca, al menos, entre otoño de 1521 y verano de 1522. Fagel indica que marchó de Sicilia por huir de un lío de faldas.

[9] La anotación es breve, pero suficiente: "en sçavent nos gens la vérité par deux hommes de la bende des Espaignolz qui sont venus en leur camp". Letra del Mariscal de Chatillon al Rey, de 27 de septiembre, fechada en Rethel, región de Árdenas.

En el "Letters and Papers... Henry VIII" aparece la noticia a 29 de marzo de 1522 de que se hundieron 7 barcos de guerra españoles en las costas de Bretaña, siendo 1.000 españoles tomados por los franceses. A veces se transmitían en la correspondencia oficial noticias ciertas que después resultaban ser rumores infundados, y no he visto que el suceso se confirmara. En todo caso, parece que se trataría de una armada y no un transporte de infantería, pero el esfuerzo bélico de estos años imponía una sangría humana continua.

[10] En principio el Emperador se iba a hacer acompañar a su regreso a España - con escala de cortesía en Inglaterra - por 3000 alemanes y 3000 españoles. A sus virreyes les encomendaba el envío de una cantidad superior de soldados en una veintena "des meilleurs navires", dejando en guarnición en Flandes el sobrante de los 3.000 que habían de servirle de escolta. Instrucción del Kaiser, fechada en Oudenarde a 13 de diciembre de 1521, en Monumenta Habsburgica 2.1
Al final, por el motivo que fuera, se hizo escoltar de 3000 alemanes en su viaje de Flandes a España en 20 barcos españoles embargados en Zelanda, y en esos mismos navíos embarcó a los 4000 españoles, como detalla el extracto de la carta de Martín de Salinas fechada en Santander.

[11] Así aparece en las "Letters and Papers, Foreign and Domestic, of the Reign of Henry VIII".

Sobre este traslado de tropas, podemos ver una anotación en la correspondencia de Salinas:
"Cuando yo llegué á Laredo, donde se embarcaban los quatro mill soldados, hallé que estaba señalado por capitán dellos el Adelantado de Cazorla, y como llegó S. M. revocó aquella provisión y repartió la gente de esta manera: que los dos mill envió á Flandes con el capitán Piçarro, para que esté con mosior De Sistain y haga con ellos aquello que él le mandare; y los otros dos mill lleva el capitán Lezcano y se va á juntar con la armada del Rey de Inglaterra [12] y hacer juntamente con ellos aquello que mejor podiere."
Carta de Martín de Salinas, Palencia, 10 de agosto de 1522

Lezcano se hallaba en Flandes [en Zelanda] en 1522 organizando el pasaje de su rey, reteniendo unos 60 barcos para el viaje del Emperador, algunos de 300 toneladas, y ninguno de menos de 160.
El Emperador desembarcó el 16 de julio en Santander, después de embarcar el 6 en Southampton. El "De Sistain" de la carta de Salinas, ha de ser el señor de Ijsselstein, conde de Buren.

En el tratado entre Enrique VIII y Carlos V, firmado en Brujas el 25 de agosto de 1521, se establecía que el Emperador y el Rey debían aportar cada uno una flota con 3000 hombres para hacer guerra marítima a Francia, y que no debía entrar en puerto, excepto por propósitos de guerra, o a no ser que fuera allí conducida para refugio de temporales.

Acerca de Cristóbal Pizarro, véanse dos apuntes en "Carlos V y el crédito de Castilla. el tesorero general Francisco de Vargas y la Hacienda Real entre 1516 y 1524":

A Aluaro Noguerol, pagador de las guardas, por çédula de su majestad fecha a 4 de abril de 523 años, seysçientos y çinquenta ducados para socorrer la gente de ynfanteria que viene de Flandes en compañia del coronel Piçarro. Es la çédula señalada del conde de Nasaot.

Con un socorro de 650 ducados, podemos estimar que la gente de infantería que vino de Flandes sería de unos 600 hombres, con 1 ducado de socorro por infante, pero quizá se les dio menos, y el número era mayor. El caso es que regresaron cierto número de soldados de aquella empresa.

Al comendador Xristóual Picarro, coronel de los mill ynfantes que van a Perpiñan, por çédula de su majestad fecha a seys de junio de 523 años, señalada de los del dicho qonsejo, dozientos ducados para en quenta de su salario que ovo de aver del tiempo que se ocupó por coronel de la ynfanteria que fue a Flandes en el armada que se enbarcó en Laredo el año pasado de 523, y en quenta del Xristóual Picarro ay pliego en este libro.

El año pasado era de 522 y no de 523, claramente.

[12] Estas "culebrinas" no son piezas de artillería, sino, su gran número así lo atestigua, armas de fuego portátiles, que en esta época serían en lengua española escopetas. Los "hacquebutes a crochetz", entiendo eran arcabuces de gancho, que aquí llamaban de garabato, de posta o de muro, para servicio en la defensa y expugnación de plazas fuertes. Véase la diferencia de calibre en esta imagen del Zeugbuch de 1502:


[12] En el tratado entre Enrique VIII y Carlos V, firmado en Brujas el 25 de agosto de 1521, se establecía una armada con 3.000 hombres, para escolta del transporte de hombres y vituallas, y defender Inglaterra de un desembarco francés. La Armada inglesa quedó reducida a 10 naves con 1730 hombres embarcados - unos 1400 para escoltar el pasaje del Emperador a Inglaterra - incluyendo soldados, marineros y artilleros, pues una cosa era las pretensiones que se plasmaban sobre el papel, y otra la realidad impuesta por límites presupuestarios y humanos.

[13] Por esta protesta, que recoge el embajador inglés a 6 de septiembre, así como por una noticia de Lezcano del 28 de agosto, parece que las tropas de Pizarro fueron sostenidas económicamente por los Estados, mientras que las tropas a cargo de Lezcano había pretensión de que fueran sostenidas por el rey de Inglaterra, aunque en el tratado de Windsor de junio de 1522, queda claro que esas tropas, en la Armada o desembarcadas, debían mantenerse a cargo del Emperador:

Lezcano, no obstante, reclamaba vituallas a Fizwilliams: "Their victual is all spent, and the Emperor gave them no money for more, so that if the King wishes to employ them, he must either send them victuals into the Downs, or make their ambassador do it".

Thomas Spynelly, embajador ante el Emperador había informado de como los soldados se embarcaban con cinco monedas y la mitad de sus pagas: "the good furniture of the souldiours in the Spaynyshe Flete with fyve monethes and a half of wages". 

Sir Robert Wingfield, informaba el 22 de septiembre que reclamaba a Margarita el pago de los españoles que están en el mar, y la gobernadora responde que no tiene orden del Emperador para pagarles a cargo del país, y que, en todo caso, si así se le hubiera ordenado, no tendría dinero con que hacerlo.

[14] Entretenerlos: darles entretenimiento, sustento, o sea, pagarles un sueldo o darles vituallas y alojamiento a descontar de su sueldo.

[15] Parte de los españoles que participaron en el asedio de Thérouanne se alojaron en Seclin, donde los abusos propios de la soldadesca sobre la población local, generaron su consiguiente protesta y apunte documental de la presencia de la denostada "garnison espagnole": "Ravages exercés à Seclin per les armées espagnoles revenant du siége de Thérouanne", a 10 de noviembre de 1522.

[16a] Seguramente, ochocientos que vinieron de Borgoña á Francia por un motivo que todos vinieron de Francia á Italia con el almirante de Francia, año de mil é quinientos é veinte é tres, en el Setiembre, según Cereceda.

[16b] La voluntad de Adriano de Utrecht, fue enviar estos soldados a socorrer Rodas asediada por los turcos, pero el embajador español don Juan Manuel trabajará para que se les retenga en Italia, en previsión - como así sucedió - de que podrían ser un refuerzo para el ejército del Emperador en Lombardía. En todo caso, no estuvieron desocupados, pues asediaron Rimini, tierra papal usurpada por Malatesta.

[17] Sobre dicho envío, véase Raymond Fagel, El camino español por mar: Los soldados españoles en los Países Bajos durante la época de Carlos V, 2001

La presencia de españoles en Flandes en 1525 también se puede confirmar por fuentes italianas, en este caso, la correspondencia del embajador veneciano Carlo Contarini ante Fernando I de Austria, data en Augusta [Augsburg], desde donde informaba que a 4 de diciembre è venuti qui da zerca 240 fanti spagnoli con due bandiere et zerca 100 lanzinech, quali Vieneno di la Fiandra licentiati da madama Margarita et voleano venir in questa terra. Questi non li hanno lassati intrar, imo alcuni erano intrati li cazarono fuora. Da poi,questo Serenissimo li ha fatto dar uno fiorin per uno perchè voleno andar a la volta de Italia, et cussi sono partiti. Si iudica, per quanto lui ha inteso, questi andarano a la volta dil bergamasco.

O sea, que estas dos banderas de españoles con 240 infantes, sumados a 100 lansquenetes, hicieron su propio camino español para trasladarse a titulo particular a Italia para continuar siendo soldados, algo que también pasó, por ejemplo, tras la desmovilización de Cateau Cambresis en 1560-1561.

Aunque iban con licencia de la gobernadora de Flandes, y por tierras del Emperador, no eran bienvenidos - normal, la soldadesca solía generar disputas con los habitantes por los alojamientos y los servicios que requerían - pero sin embargo fueron socorridos con un florín por cabeza, sin duda, para que no causasen problemas a su paso.

La historiografía moderna ha ensalzado el camino español [1567-1659] como una empresa logística envidiable, pero los soldados que viajaban desde Milán a los Países Bajos lo hacían con comisarios, furrieles, en etapas bien definidas, con alojamientos y comida pactada, con derechos de paso por tierras extranjeras previamente negociados y en gran número. Cuán diferente sería el viaje de estos soldados, que lo hicieron a las bravas, por iniciativa propia y sin acuerdo de ningún tipo.

En noviembre de 1525, habían llegado a T:ubingen - Tubinga, 150 soldados italianos procedentes de Flandes. También iban de camino a Italia, pero fueron a esta ciudad donde se hallaba el archiduque Fernando. En lugar de recibir un socorro para proseguir su camino, fueron reclutados para combatir a los campesinos sublevados, y fueron puestos a ello de inmediato, uniéndose a los 600 caballos y 1200 infantes a cargo de Rudolf V, conde de Sulz  y presidente de Innsbruck,

Tübingen como Augsburgo, está en uno de tantos posibles caminos de Flandes a Italia, pero el que los soldados decidiera acudir allí, sin duda fue motivado por la presencia del archiduque Fernando, al cual podían demandar socorro para marchar a Italia, como hicieron los 240 españoles y los 100 lansquenetes, o entrar al servicio de los ejércitos que reprimían la revuelta campesina, como es el caso de los 150 italianos.

Cabe la duda de porque los italianos fueron reclutados y los españoles marcharon a Italia.

Un camino posible sería Munchen-Innsbruck-Trento, cruzando el Tirol, patrimonio de la casa de Habsburgo, mucho más seguro para soldados imperiales que cruzar los Alpes por tierras de esguízaros o grisones. En todo caso, mala época para cruzar los Alpes.

A 22 de diciembre de 1525, Zuan di San Stefano se allegaba a Trento - territorio episcopal austriaco - donde se encontraba 10 capitanes mandados por Fernando desde Inssbruck, Estos le informaban de que 700 españoles venían de Innsbruck con la intención de llegar a Friul. El enviado visita Bolzano, Igna/Igne , Maran(Merano y vuelve a Trento, informando de la presencia de compañías alemanas. .

La diferencia en el número es notable. No obstante, las dos banderas de 240 infantes españoles que Carlos Contarini refiere encontró en Augsburgo, pudo haber sido una parte del total de tropas que marchaban. Quizá en días siguientes vinieron más, y el embajador no lo mencionó. Vemos a continuación otro apunte donde habla de 500 soldados a las puertas de Augusta.

El capitán de Venzon informaba a 31 de diciembre que había llegado un ciudadano de Augusta, el cual había partido de allí hacia 12 días, e informaba que 500 españoles pretendían entrar en la ciudad, lo cual se le había negado. Los de la villa argumentaban que los estatutos de la ciudad eran muy restrictivos: tan solo el Emperador podía entrar con 200 caballos, y el Archiduque se hallaba en la ciudad con 600. Como es normal, en la ciudad no querían recibir más soldados. El ciudadano informaba que 200 de los soldados iban a Goricia.

Después, les perdemos la pista a estos soldados.
Desde luego, la ruta lógica, la que seguían los lansquenetes austriacos para llegar a Italia atravesando el Tirol [Innsbruck - Sterzing - Meran - Bozen - Egna - Trento] incluía el Jaufenpass o Passo di Giovo, a 2100 metros de altura. A finales de diciembre, afrontar ese cruce hubiera sido complicado. Quizá intentaron hivernar en la parte norte de Austria, quizá fueron reclutados - como habían sido los italianos - por el ejército de la Liga de Suabia, o del archiduque Fernando para luchar contra los campesinos alzados en armas. Es raro encontrar tres anotaciones en fuentes venecianas cuando estos soldados se hallaban en la "parte di sopra" y no encontrar nada cuando los soldados debían haber entrado en Italia. Hay referencias del paso de soldados alemanes - pequeños grupos de 40-60 hombres - que venían de Trento a Milán en enero de 1525, a los cuales se les daba licencia de paso por tierras venecianas. Incluso se retratan movimientos más pequeños aún, de 4-6 soldados que vienen a la deshilada. Por lo tanto, es raro que desparezca este numeroso grupo de soldados y no se les vuelva a mencionar - por lo menos en los primeros meses de 1526.

Una posibilidad es que buscaran un puerto en el Friul donde embarcarse para llegar al reino de Nápoles. El camino por mar desde Triesta había sido empleado anteriormente, incluso en tiempos del Gran Capitán, para llevar soldados alemanes al Reino. Pero debería haber constancia del hecho.

Adenda, junio de 2017
Habiéndome documentado sobre el asedio de Milán en 1526, hallo más apuntes sobre los españoles que pasaban por tierras del archiduque:

El 10 de agosto de 1526 pasan por Tarvisio [Carintia] 200 infantes españoles de 400 que venían de Innsbruck, e iban de camino a Medea, Gradisca y Mariano, localidades de la provincia de Gorizia. Estos schiopeteri del Serenissimo suo Principe generan problemas a los vecinos venecianos: una noche van armados a Cividale de Udine, lo que genera la protesta del lugarteniente del Friuli al capitán de Gradisca.
También un español mata a un borgoñón. Recordemos que a finales del pasado año los españoles que acudían a Augusta lo hacían acompañados de 100 lansquenetes, lansquenetes sin duda borgoñones, alemanes bajos o flamencos.
Al final, las autoridades de Gorizia obtienen del príncipe Fernando que los españoles que estaban de guarnición en su provincia, fuesen relevados por 500 bohemios. que debían entrar en servicio el día de San Andrés, 30 de noviembre.

[18] Respecto al conquistador de Chile, hay que ver la "Instrucción de lo que han pedir y suplicar á S.;M. y á los señores Presidente y Oidores de su Real Comsejo de Indias en nombre de Pedro de
Valdivia",  de 15 de octubre de 1550:
Hacer relación sucintamente como serví á S. M. en Italia en tiempo del Próspero Colona é Marqués de Pescara hasta que murió, en el adquerir el estado de Milán, como buen soldado, por imitar á mis antepasados que se emplearon y emplean de cada día en lo mesmo, y servir en Flandes cuando S.M. estaba en Valenciana é iba el Rey de Francia sobre ella

El marqués de Pescara murió la noche del 2 al 3 de diciembre de 1525 [Carta de Lope de Soria al Emperador, Génova, 5 de diciembre de 1525].

Respecto a los hombres que enriquecieron con su saber el arte de la guerra en Perú durante las guerras civiles de aquel reino, publiqué una entrada sobre las célebres pelotas de alambre, invención que trajo Pedro de Vergara al Perú, que sumada a una buena carga de arcabuces, facilitó la victoria de los pizarristas sobre los partidarios de Almagro, alejados de la costa, y por lo tanto, de la llegada de nuevos hombres, suministros e innovaciones.

Por lo tanto, se puede asegurar que hubo una escuela militar española en Flandes en paralelo a la italiana, si bien fue esta última, por su continuidad, la que dio solar a los tercios de infantería española.

[19] Todas las valoraciones sobre la venida de tropas alemanas, así como la valoración que se hacía de las tropas españolas, son extraídas de la "Historia crítica y documentada de las Comunidades de Castilla", publicada en el Memorial Histórico Español, volúmenes 35 a 39.

[20] Robar, no consta que robaran, pero quemar, algo quemaron a su paso, aunque fuera en calidad de vengadores de unos compañeros asesinados por los paisanos, que de saqueadores:
Asimismo vino nueva á los VIII de Noviembre cómo los alemanes habían quemado un lugar de trescientos vecinos. La causa habia sido que los alemanes, yendo su camino, habian venido á comer en el dicho lugar, y después de les haber pagado y se haber partido, en ciertos que quedaron á la postre, mataron hasta diez ó doce dellos; á la cual causa, sabido por los alemanes volvieron é hicieron lo susodicho. 
Carta de Martín de Salinas, fechada en Pamplona, a 16 de diciembre de 1523

Y es que los altercados y enfrentamientos entre civiles y militares eran el pan suyo de cada día; el suceso no parece tan importante como para nombrar siquiera que población fue la afectada, pero sería alguna villa de Guipúzcoa. Seguramente, debe haber constancia del suceso en algún archivo.

[21] Anna Mur, en su biografía sobre Rocandolfo, indica que el coronel se hallaba a cargo de cuatro mil alemanes. Sin embargo, en la correspondencia de Salinas se habla en todo momento de tres mil, y estas tropas constituían el único acompañamiento de Carlos en su viaje a España, con lo cual es raro que el secretario errase en el número:

De los seis mil alemanes que habían de venir con S. M., no vienen que los tres mil; los otros quedaron en Flandes; y estos tres mil lleva musior de Rocandorf, al cual hablé ayer algo de la carta que v. md. me escribió.
Salinas al tesorero Salamanca. Antona, 6 de julio de 1522

Durante 1523, recibieron un refuerzo, como atestigua el apunte de tesorería correspondiente, y tal vez sea este, sumado seguramente a otros refuerzos, el que hiciera llevar el número de los alemanes de Rocandolfo hasta los 4000:
A Garcia Aluares Osorio, gentylonbre de su majestad, por çédula fecha a dos de setyenbre de 523 años, 400 ducados para que los reparta entre los alemanes que han aportado a Laredo en quenta de su sueldo, con que puedan yr a San Savastyan a juntarse con los otros que alli estan.

[22] En el caso del servicio al rey de Francia, el carácter de la vinculación de los soldados alemanes era la de mercenario, pues no servían a su príncipe natural, tal era el caso de haber servido al rey de España, como Emperador que era.
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