Modo de cargar la caballería con armas de fuego


CABALLERÍA CARGANDO PISTOLA Y ESPADA EN MANO
En Bernardino de Mendoza (que era capitán de lanzas y nada favorable al uso de pistolas), 1594:

Pueden hacer los pistoletes a las primeras cargas, llevando el uno en la mano derecha y la espada desnuda, colgada de la guarnición del pulgar la mano izquierda que gobierna la rienda, para aprovecharse de ella disparando el primer pistolete y puesto en la funda, si no es bien tirar el otro, que es en la forma que los de este parecer quieren que pelee la caballería y vaya armada a prueba, con lo cual afirman que vienen a mezclarse seguramente con el enemigo y hacerle mayor daño llevando en la mano las espadas.

En la ilustración, una escaramuza entre dos caballos pistola en mano [el nombre de caballo era equivalente al del soldado que lo montaba]


Guarnición: el hierro que alrededor de la empuñadura de la espada protege la mano.
Armada a prueba: a prueba de balas [bien de arcabuz o mosquete depende del peso y dinero que estuviera uno dispuesto a cargar]


En Lelio Brancaccio, 1610
[una tropa] llevada por un capitán puesto en la frente, y por un lugarteniente puesto en la cola, a pequeño paso, o poco trote, con la pistola y la espada en la mano, cerrando con la otra tropa de los enemigos
(…)


En el primer caso tenemos la referencia más detallada, pero en ambos, refiere la carga con la espada y la pistola en cada mano.

Cito a Bernardino de Mendoza nuevamente, el cual era capitán de lanzas. ¿Se puede entender entonces que con una opinión parcial?
(…) El pistolete no se puede tirar rostro a rostro, sino es hiriendo al propio caballo, y por detrás disparatarle es la puntería acaso, de suerte que para hacer alguna necesariamente se ha de tirar por el lado derecho o el izquierdo, con lo cual, indubitadamente, se da el costado al enemigo, que no es poca ventaja
Sinceramente, no acabo de entender lo que dice de herir al propio caballo, salvo que no sea que la pólvora o los gases que salen de la pistola le quemen las orejas, o que con el movimiento del trote se corra mayor riesgo de errar el tiro.

CONSIDERACIONES DEL DICHO BERNARDINO DE MENDOZA, 1594
"Teoría y práctica de Guerra".

1. El autor afirma que un escuadrón de lanzas de cien o ciento veinte caballos puede romper uno de herreruelos de cuatrocientos o quinientos, “chocando con prisa” contra ellos, “que es lo que más desbarata los herreruelos”. Asume que al choque – al menos contra caballería armada con pistolas – es superior
2. Recomienda que se sitúe una manga de herreruelos al lado izquierdo de la corneta de lanzas que ha de cargar: “la cual ha de cerrar poco antes de las lanzas (…) y le hagan los pistoletes, dando su rociada como lo acostumbran al cargar, en forma de media luna”. O sea, ejecutando la famosa caracola, aquí rebautizada.
3. Dar las cargas las lanzas “con la arcabucería a caballo que ofende de más lejos que el pistolete, y al venir al chocar hiere con más certeza que él, siguiendo después la furia del caballo que atropella”. Asume en estos puntos que resulta conveniente aunar la potencia de fuego con la fuerza del impacto de la carga: llevar primero la arcabucería para que descargaran sus armas contra el oponente y luego darles carga con las lanzas que le siguen.
4. Afirma que aunque puede la lanza romperse en el primer encuentro – al primer choque – es normal que se pueda realizar un segundo, y que aún rota ésta – imagino que perdida la punta metálica – no es peor “el del trozo postrero o troncón, pues de su encuentro se saca un hombre de la silla”.
5. Comenta también, que de ordinario lleva el caballo ligero – de lanzas – un pistolete “que traen ya los más al arzón delantero”. Evidentemente, sólo llevarían una pistola en la parte izquierda del arzón, pues la cuja para sostener la lanza ocuparía el derecho. Al llevar pistolas pueden hacer el papel de herreruelos una vez la lanza está rota.

CONSIDERACIONES DE MARTÍN DE EGUILUZ alférez de infantería, 1592.
“Discurso y Regla Militar".

Elogia la caballería ligera, o jineta de España. Habla de su movilidad (“pica donde quiere”) y de su velocidad (“porque si la demás caballería la sigue para alcanzarla, es como ir el mastín tras el galgo”). Pero me parece confiar demasiado en sus posibilidades: “hiere mejor huyendo, porque tira de la lanza para atrás, y mata el caballo que le sigue”.

Parece que una carga de lanceros – dado el potencial de las armas de fuego de la época, y hablando de trabar combate entre caballería y caballería – es muy efectiva. Evidentemente, no todo es batallar y cargar, entrenar un lancero es costoso en tiempo de entrenamiento, para jinete y caballo (¿cuántos años se requieren para la proeza detallada por Eguiluz de matar al caballo que nos sigue?), y la caballería había quedado relegada a segundo plano por el castillo que forma un cuadro de picas y arcabuces.

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