El 24 de febrero de 1525 en la batalla de Pavía era capturado «el Rey de Navarra», o, como un prudente abad de Nájera, comisario del ejército imperial en Lombardía llamó al escribir a Carlos V, «El que dizen Rey de Navarra», en tanto la titularidad de ese reino estaba disputada.
Carlos I de España era rey de la alta Navarra conquistada en 1512 por su abuelo Fernando y el otro rey de Navarra, «le prince dom Henrique» - don Enrique de Labrit, nacido en Sangüesa en 1503 - era lo que la historiografía contemporánea acabaría denominando rey de la Baja Navarra.
Enrique II de Navarra, pues, a punto de cumplir 22 años, fue capturado junto a Francisco I en una batalla por el control del ducado de Milán, bastante lejos de su reino pirenaico. Ya en el verano de 1521 tras la derrota de Noáin sufrida por el ejército de Francisco I a cargo de André de Foix, «sieur d’Asparros», gobernador de Guyena, Enrique II de Navarra, además de lamentarse de la derrota sufrida por el ejército del rey de Francia - «à l’armée qui estoit en mon Royaulme» - le recordaba a Francisco I las ocasiones en que le había escrito y suplicado que le concediese el cargo de una capitanía de 100 hombres de armas. Por aquel entonces, el joven rey Enrique, que se hallaba en Salvatierra - Sauvaterre de Bearn - tenía solo 18 años, pero Francisco I de Francia había combatido ya con 19 en Marignano; la edad no era un problema.
![]() |
| Francisco I de Francia combate en la batalla de Marignano [13-14 de septiembre de 1515] a la edad de 19 años |
El 18 de octubre de 1521 Enrique II estaba en el campo del almirante Bonnivet que capturaba Fuenterrabía y de nuevo solicitaba al rey que meditase acerca de emplearle en su servicio, en lo cual aseguraba que no reservaría ni su persona ni sus bienes.
El 28 de abril de 1523 el rey de Navarra era ya capitán de una de las compañías de ordenanza del rey de Francia, teniendo a su cargo 100 hombres de armas y 200 «archiers» o «archeros». Su compañía tenía una estructura idéntica a las del mariscal Montmorency o del duque de Alençon.
![]() |
| Muestra de la compañía de hombres de armas de Enrique II de Navarra como capitán de hombres de armas de Francisco I de Francia, tomada el 28 de abril de 1523. |
Como en la compañía del señor Bayart en la del rey de Navarra servían varios «barones», así como bastardos de casas nobles que encontraban en el oficio militar una forma de progresar sin que su ilegitimidad fuera en menoscabo de sus personas, empleando el título de «le Bastard».
En octubre de 1524 el rey de Francia hacía su entrada en el ducado de Milán, dispuesto a reconquistarlo. Francisco I se empeñó en la captura de Pavía para acabar siendo apresado por las tropas imperiales en la batalla homónima el día de San Matías [24 de febrero] de 1525.
Preso el rey de Francia fue trasladado a Madrid, mientras que su capitán el rey de Navarra quedaba preso en Pavía a cargo del marqués de Pescara. El 28 de noviembre de 1525 Juan Bautista Castaldo regresaba de España trasladando las albricias reales por la victoria al marqués. Carlos V le concedía la «talla» o rescate del rey de Navarra a Pescara, tasada en 100.000 ducados. Francisco I tuvo que pagar dos millones y Asparrós, preso en Noáin, fue tasado en 10.500.
Este sistema de rescates era positivo para los «mosiures» pues valían más vivos que muertos.
![]() |
| Francisco I de Francia capturado en la batalla de Pavía. Tapices sobre la batalla de Pavía conservados en el museo de Capodimonte. La talla o rescate de señores y caballeros era un incentivo para capturarlos con vida y convertirlos en prisioneros; de otro modo, es harto probable que la batalla hubiera sido aún más cruenta. |
El día 2 de diciembre Pescara fallecía. El día de Santa Lucía, 13 de diciembre de 1525, por la noche, el rey de Navarra se fugaba de su prisión en Pavía, según se dijo en primera instancia, junto a sus más de veinte criados y dos alabarderos de los seis que le custodiaban.
La fuga no se descubrió hasta la mañana siguiente «algo tarde a la ora quel dicho Mosior de Labret se solia leuantar». De inmediato el capitán Nofre del Monte, que tenía a cargo el castillo de Pavía, dio aviso y Antonio de Leyva envió soldados de caballo para perseguirle.
También se dio aviso a toda «la gente de guerra del Exercito». Se decidió apresar a un tal Loaysa, criado del marqués de Pescara, contra el cual había muchas sospechas. El capitán Nofre del Monte acudió a Milán a defender su inocencia, dejando presos en Pavía a varios soldados.
Se hicieron pesquisas y se concluyó que «Mos[iu]r de Labret se salio del Castillo de Pauja por vna escala q hizo y puso vn alabardero delos q le guardaua q le saco y se fue con el / hizo la via del lago mayor por Arona y de alli por el pays de suyços a la buelta de Francia».
| Trepada y descuelgue por cuerda de una torre y escalas, fijas y enrrollables. Dibujo del Mittelalterliches Hausbuch von Schloss Wolfegg |
El alabardero que ayudó al rey de Navarra resultó ser un portugués apellidado «Coymbra». Haciendo unos agujeros en su cámara, el rey ascendió a lo alto del castillo desde donde descendió al foso empleando una escala de cuerda. Allí le esperaban cuatro criados de su casa.
El ayudante de cámara del rey permaneció en la estancia de la prisión donde debía dormir el rey, intentando mantener la puerta cerrada lo más que pudo. Se rumoreó que el rey había sobornado a algunos guardias dando un caballo que valía más de 200 escudos.
En Pavía se capturó a un camarero y un barbero, criados del rey de Navarra, y se pensó enviarlos a España con Del Monte para testificar. En Lombardía se hizo una pesquisa y se concluyó que en el capitán Del Monte no había sino «alguna negligençia y descuydo».
Como vemos, los presos de renombre no estaban en mazmorras encadenados a pan y agua. Al contrario, ocupaban varias estancias en castillos con buena parte de sus criados, y podían mantener incluso joyas o caballos. De hecho, su manutención solía ser costosa para los captores.
Se daba el caso de que tres días antes de la muerte de Pescara, Nofre del Monte había obtenido su cargo a costa de reemplazar a un tal Clavero. El problema, se concluyó, fue que Nofre del Monte se había confiado en «este Loaysa questa preso», al cual se querían cargar las culpas.
![]() |
| El marqués de Pescara en la batalla de Pavía, equipado como caballo ligero. Tapices sobre la batalla de Pavía conservados en el museo de Capodimonte, detalle. |
Sobre Loaysa, Antonio de Leyva le había dicho a Pescara que no convenía que «vn tal prisionero se pusiesse en manos de vn mançebo como este jugador y no muy virtuoso enlo demas». Pero Pescara, «de pura bondad», no quiso desconfiar de él y Enrique quedó bajo su custodia.
La responsabilidad última se le quería cargar a Pescara, que, difunto, ya no podía defenderse, por haber confiado en Loaysa. Según Lope de Soria, embajador de Carlos V en Génova, los culpables eran Coymbra por traición, Loaysa por colaboración y Nofre del Monte por omisión.
Según el parecer de Soria, Loaysa y Nofre del Monte debían ser enviados presos a España junto al ayuda de cámara del rey Enrique, pero se desistió ante el temor de que fueran capturados por los enemigos franceses durante el viaje por mar entre Génova y Barcelona.
Enrique escapó a través de los montes. La llegada de don Enrique a Francia causó gran regocijo. Sus lazos con la corona francesa se fueron estrechando. En 1526 se casaba con Margarita de Angulema, hermana de Francisco I. En 1536 sería lugarteniente en Guyena por Francisco I.
Este tipo de lugartenencias solía ser el culmen de la carrera militar en Francia, pero en 1542 el rey de Francia previó poner un ejército a cargo de Enrique para invadir Navarra. Tenemos pues en este príncipe de Navarra una carrera militar notable al servicio de Francisco I.
Esta carrera militar al servicio de otro monarca más poderoso no era atípica para los príncipes europeos de estados menores, pero en el caso de Enrique de Navarra ese servicio se reforzó con lazos matrimoniales y alianzas. La casa de Albret quedó muy ligada a Francia, de manera que el bisnieto de don Enrique acabaría siendo rey de Francia, entronizado como Enrique IV en 1594. Desde el punto de visto dinástico - el que primaba en las políticas de las casas reinantes - al vincularse a Francia don Enrique posibilitó el engrandecimiento de sus descendientes.
Para el éxito de la estrategia dinástica primaban más las alianzas políticas y matrimoniales, pero el servicio militar venía a reforzar el vínculo establecido mediante tratados. Al marchar en 1523 como capitán de la ordenanza del rey, Enrique II ligó su destino a Francisco I no solo simbólicamente, sino físicamente, corriendo los mismos riesgos que su protector y obteniendo como resultado el mismo destino: ser preso por el ejército imperial en Lombardía un «dia del bienaventurado apostol Santo Matia» del año de 1525.
Bibliografía
- Francis Brumont, Documents relatifs à la guerre de Navarre et au siège de Fontarrabie conservés à la Bibliothèque Nationale de France (mai-décembre 1521).
- David Potter, Renaissance France at War: Armies, Culture and Society, C.1480-1560
- Prosper Boissonnade, Histoire de la reunión de la Navarre à la Castille: essai sur les relations des princes de Foix-Albret avec la France et l’Espagne (1479-1521)
- Corrrespondencia del abad de Nájera, comisario del ejército imperial en Lombardía, 1526, BNE,MSS/MSS/18697
- MONTRES originales, classées par ordre chronologique. XIV Années 1523-1524. Bibliothèque nationale de France. Département des Manuscrits. Clairambault 247







No hay comentarios :
Publicar un comentario