Primero, la paga del soldado.

Durante el gobierno de Olivares se establece una orden de vida y traición, por la cual se castigaba la prevaricación con la paga del soldado. Según he entendido, hasta la fecha el dinero se consignaba al ejército, pero sobre el mismo, aunque evidentemente existía un "presupuesto", no se establecían asignaciones presupuestarias firmes: tanto para sueldos, tanto para artillería, tanto para fortalezas...
A partir de esta fecha, se estableció que debía ser entregado una determinada cantidad inexcusablemente en mano al soldado, sin que pudieran existir condicionantes [salvo que no hubiera dinero a entregar, por supuesto] que permitieran soslayar tal norma.

EL Duque de Feria [que finalmente moriría en Alemania gobernando el Ejército de Alsacia sin llegar a su destino] una vez fue nombrado Maestre de Campo General, Gobernador de las Armas y Superintendente de Hacienda del Ejército de Flandes, protestó [entre otras] esa prerrogativa real, a lo que Olivares, en reunión del Consejo de Estado, sentenció:

[quote]¿qué causa hay, para que los desventurados soldados, para comer y para no caerse de hambre, no tengan el privilegio de los juristas?[/quote]

El Duque de Feria, y muchos otros del Consejo, entendían que quien había de ser la cabeza del ejército [por detrás, nominalmente, del Cardenal Infante] había de disponer del dinero a su criterio, dentro de un marco de trabajo ordinario, sobretodo cuando podían surgir gastos con mayor prioridad que la atención a las propias tropas.

Olivares sin embargo, veía claro que el sostén último del ejército eran los propios soldados, de los cuales no andaba sobrados aquella monarquía.

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