Protecciones del arcabucero

Pendiente de actualización

Inicialmente, el arcabucero tenía como armas defensivas un peto de acero y un morrión o capacete. Con el paso del tiempo, primero perdió la protección del torso, para después perder también la protección de la cabeza, proceso que se vivió en otras especialidades tanto en infantería como en caballería, ya que en el balance entre protección [reducida progresivamente por el incremento de la potencia de fuego] y movilidad y economía, acabaron ganando estos dos últimos presupuestos.

El morrión podía pesar de unas 2,5 a unas 3,5 libras [para el concurso ordinario] o hasta 16 e incluso 20 libras si era fuerte [reforzado para trabajos en trinchera sometidos al constante fuego de la plaza defensora].

Los estilos eran italiano [el inmortalizado en muchas películas como usado por los conquistadores españoles: de dos picos y enorme cresta] o el español [con apenas o ninguna cresta, y poca visera] pudiendo llevar carrileras [más comunes en el model de tipo italiano] que debían, eso sí, dejar los oídos libres para poder oir las ordenes dadas a viva voz en el “fragor del combate”. El primer estilo era más común para los piqueros, y el segundo para los arcabuceros, pues no debía ser muy alto para luchar en la trinchera, pues dejaba una cresta al descubierto que lo podía poner en el punto de mira, y que no ofrecía protección frente a un disparo.

Como en todo, había categorías, y desde algunos enormemente decorados hasta con filigranas de oro, lo más común es que no tuvieran decoración ni grabados de ningún tipo, aunque han sido precisamente de los tipos más decorados los que han quedado más frecuentemente como testimonios del pasado en museos y colecciones particulares.

La protección del torso se fue aligerando, y se sustituyó el peto de acero por un coleto de cuero, para con el paso del tiempo, acudir sin más protección a la batalla que la que otorgase el jubón y la camisa.

salió Quesada con su arcabuz en las manos é un cuero de ante , vestido con sus mangas de malla é morrión , é su camisa é vanda colorada
Relación de la batalla de Pavía que escribió Fray Juan de Oznayo
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