Reformación

La reformación era una práctica muy extendida en los Tercios, una solución que se aplicaba una vez que las compañías estaban tan mermadas por las bajas - caídos en combate, muertos por enfermedad, deserciones - que se consideraba perdían operatividad.
En el periodo 1567-1636, la compañía teórica disponía de 250 hombres, incluyendo soldados, oficiales y auxiliares. A partir de 1636, se reglamentó que debía disponer de 200 hombres. Sin embargo, en 1573, en una "Relación de gente de armas..." se indica como número medio de 100 hombres por compañía. He leído [en Alonso Vázquez] referencias a compañías de 40 hombres tan sólo, que se consideraban, eso sí "muy disminuidas".
En contra de lo que era normal en las unidades valonas - formadas por naturales de los Países Bajos - en las era que normal realizar levas para rehinchir las unidades disminuidas con los soldados nuevos reclutados, tal medida se hacía necesaria en las compañías españolas por estar la fuente de reclutamiento a más de 2.000 kms.
Un problema que se generaba por la fusión de compañías era que los oficiales [capitanes, alféreces, sargentos] quedaban duplicados, y por lo tanto, quedaban desprovistos de comisión, pasando a ser "oficiales reformados", sirviendo en muchas ocasiones en las filas como soldados comunes.

Respecto a la reformación de Tercios, he encontrado [entre otras] la siguiente referencia, escrita por Alonso Vázquez en "Los sucesos de Flandes y Francia...":
Alexandro dio orden á D. Francisco de Bobadilla que juntase los tercios españoles en el castillo de Dalem y comisión para que hiciese una reformación porque algunas compañías estaban pobres de gente, y habiéndolas D. Francisco hecho poner en campaña, reformó catorce banderas de los Capitanes ausentes, y las demás de las que le pareció que con justa causa querian ir á España á sus pretensiones ; otras se repartieron enlos demás tercios, con que quedaron ajustados y sus compañías más llenas de gente.

Respecto a los capitanes ausentes, he leído en alguna ocasión que gobernaba la compañía tal alférez, o incluso tal sargento, por estar el capitán ausente, pero tampoco entendía que se tratase de una ausencia injustificada.
Y comenta el autor que han de aprovecharse las reformaciones para sustituir a los capitanes muy "viejos, enfermos o inútiles" a los demasiado jóvenes e inexpertos "elegidos por favor" [los que conseguían una patente por cartas de recomendación] :

pues tantas veces se ha visto perderse muchas victorias por no ser los Capitanes experimentados ni de valor, y aunque entre tantos no puede dejar de haber algunos desta calidad, se ha demirar mucho en las reformaciones no dejar en pié ni con compañías á ninguno destos, pues hay ocasión para reformallos sinque puedan formar quejas.

No sé hasta que punto se puede relacionar la ausencia de los capitanes del puesto de mando directo en combate sobre sus unidades, a la vejez, enfermedad o inutilidad [entiendo que física] de sus oficiales, o se puede atribuir más a ausencias no justificadas, para visitar a la querida o lo que fuera. Pero parece claro que muchas unidades acudían al combate gobernadas por alfereces, lo cual resulta muy paradójico entendiendo que precisamente debido a estas reformaciones "sobrarían" los exoficiales.
Respecto a la consecución de cargos por recomendación, entiendo que hasta tiempos muy avanzados es un mal endémico de todos los ejércitos del mundo [el cual les resta capacidad] y que tal vez en estas circunstancias, quizás fuera mejor tener al capitán ausente y que quedara al mando de la compañía un alférez criado en la guerra.Respecto a los "que querían ir a España a sus pretensiones" entiendo que debían ser esa pléyade de soldados que se dirigían a la corte con sus pretensiones sobre mercedes, entretenimientos o plazas "seguras" [castellanías en la península, títulos de sargento mayor de las milicias provinciales...] con un canuto lleno de memoriales bajo el brazo para defender sus pretensiones. También esa vocación de vivir de rentas, debía sin duda sustraer de la milicia hombres que todavía pudieran muy bien servirla, pero serviría al tiempo para evitar las tensiones que se generarían por no haber plazas disponibles con las cuales satisfacer las aspiraciones de ascensos, viendo [como parece] que uno podía vivir con su paga de capitán en una especie de "jubilación parcial" sin acudir a los puestos de combate.
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